martes, octubre 02, 2007

401 JIIBY JIJIBY

A todo esto Manuel, Magda, Cholo, Dengue y Chumbo, tomaban cerveza en el mostrador del Baile de los Anarquistas, en la comuna 2 de La Teja. Era el momento del concurso de baile de candombe que al igual que el anterior, el de cumbia, si se llegaba a presentar Dengue, arrasaba con todas las parejas él solo. Lo bueno era que el reglamento no existía, por eso se hubiese podido presentar solo o acompañado con los que quisiera y meterse a bailar de quererlo, cumbia en el concurso de candombe y vise versa, cuando no rock o reggae o una milonga arrabalera. Cholo lo bailaba todo y el reglamento no existía y sin embargo... la gente sola había determinado que en el primer concurso, los que quisieran bailaran cumbia y en el segundo concurso, que de haber voluntad se podría tal vez bailar la candombe. Nadie había puesto atención pero al salir a la pista cada cual bailó la música que pasaban que en el primer caso era sólo cumbia...Sí, claro, a quién se le puede ocurrir que todos si no iban a bailar loi mismo por mucho que les exortaran! No había reglamento pero había alguien que elegía los discos. Por supuesto tampoco había jurado y ni siquiera había voto popular. La costumbre que se estaba asentando era que se bailara hasta que quedara una pareja ganadora bailando sola. Quedarse en la pista al cabo de cada pieza era considerado como pretensión de ser el mejor hasta que se demuestre lo contrario.


De eso hablaban los muchachos sin poder salir del asombro al comprobar que funcionaba. Cada pareja que veía a su vecino bailar mejor sencillamente abandonaba la pista. El concurso de cumbia había durado 8 piezas y este...en cuatro canciones ya van quedando tres parejas. Manuel encaró al Cholo.


-Decime...no era que la gente no puede dejar de competir y por eso es que nos matamos entre nosotros y de vez en cuando conviene que haya una guerra...?


-Algo así. Esto que estamos viendo yo creo que quema muchas bibliotecas. Fijate que el concurso se transforma en otra cosa...en un reconocimiento del mérito ajeno asumido públicamente


-¿Entonces no era un instinto?


-Ah, sí, antes se decía instinto pero después como nadie sabía lo que quería decir-... ahora se puede decir hereditario


-Bueno, sí. ¿Y no era?


-Parece que no... Ja. Porque esta gente sin siquiera haberlo practicado desde la infancia, ya aprendió a valorar en los demás las virtudes y no sólo los defectos.


-Y claro! La gente puede vivir de cualquier manera que le parezca mejor. Por qué no íbamos a poder ser todos hermanos?


-Dicen que porque el más competitivo estaba más proclive a reproducirse en cantidad.


-Claro, eso cuando están todos tratándose de cagar entre ellos. Pero si estuvieran en una buena todos se podrían encamar.


-Te entiendo, me querés decir que en una sociedad no competitiva la competitividad dejaría de ser una ventaja.


-¡Sos un genio, Cholo! Solo vos me podés entender.


Cholo saltó con ambas patas y poco faltó para que entrechocara los talones en el aire. Le salió un grito zapucay desde dentro de las entrañas. jiiiby jijiiby iá iá iáy.


-¡Estamos de acuerdo en todo, Manuel! Hasta en esta teoría que acabás de elaborar!


-¿Teoría?


-Claro acaso no acabás de hacerme entender que lo que parece hereditario y fijo no es más que una adaptación transitoria a las condiciones determinadas a medias por las condiciones físicas, sociales, y culturales? Está claro ahora por qué el hombre venció a todas las otras especiees. No sólo por ser mejor competidor sino porque nunca se quedó en el mismo molde. Nunca se fabricó una caparazón como el caracol. La inteligencia es más que picardía. Es estar dispuesto a cambiar. Eso se llama ser valiente.

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