sábado, septiembre 15, 2007

388 GUACHO DE FIERRO

De la puerta de la cocina asomó la cabeza de Magda y gritó “Manuel” en moderado volumen que por ser voz femenina resultó suficiente para que todos los hombres escucharan.
-Después la seguimos –dijo Manuel al Chumbo que se quedó emocionado por confirmar en los hechos que el Manuel era un guacho de fierro y que ahora con toda la posibilidad de aprovecharse de la situación seguía pensando lo mismo que siempre había dicho y él había entendido por muy bruto que sea. Lo veía irse así como aquel día en el campito de fúbol que acababa de hacer un gol, él que nunca hacía ninguno, y se fue diciendo que no tenía ganas de seguir jugando y era para ayudarla a la Margarita que todavía con sus ideas jipis no daba pie con bola para las cosas de las casa. Qué guacho. Lástima que nunca quiso robar! Porque de los chorros todos les ven el lado malo, que lo tenemos, pero hay que ver el grado de confianza y amistad que puede haber entre nosotros. Solo Manuel sin ser chorro ha llegado a eso. Claro! Y después se extraña de que lo quieran nombrar jefe!
En la cocina habían preparado un refrigerio entre la Magda y Margarita y antes de chiflar para que vinieran los otros querían poder conversar un poco con él, guachito divino, para decirle que se estaba haciendo famoso. Salía en las tapas de las revistas de actualidad por intermedio de un dibujo que una vez había salido en una historieta. Se hablaba de él continuamente y, en fin, le querían mostrar un artículo que había salido en una revista de actualidad política.

ARTICULO EN UNA REVISTA DE ACTUALIDAD POLITICA

Manuel Aquelarre Goiticoechea ¿subcomandante?

¿Quién es realmente este muchacho que ha paralizado tres países y conmovido toda América Latina?
¿Cuál es su ideología, cuales son sus planes de acción, sus tácticas, sus estrategias?
¿Qué quiere?
Todos los activos participantes de las asambleas comunales dicen lo mismo. ”Manuel no impone condiciones” Y sin embargo, no sólo los observadores internacionales sino muchos de nosotros patinamos feo cada vez que alguien habla de unanimidades. ¡No puede ser que todos los habitantes de Montevideo de pronto se pongan de acuerdo en una sola cosa! ¿Qué las asambleas parecen libres y que no se nota como en otros tiempos manipulación por parte de grupos organizados? Es cierto. Puedo afirmarlo porque he participado en varias de forma anónima algunas veces y otras como periodista. Nunca me pretendieron presionar ni he visto algo que se pareciera a eso con respecto a otras personas… Y sin embargo…Algo me huele feo. Yo quiero mucho a mi pueblo pero no logro tragarme la pastilla de que todos de golpe se volvieron razonables. ¿A usted, qué le parece?
J.B.U. –para la gaceta política/07)-


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
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