viernes, septiembre 23, 2011

829. Demasiada Imaginación.

Claro que para hacer jardines no es necesario resolver enigmas filosóficos, Sólo hacer de cuenta que todo está bien y usar la voluntad para mover los brazos, dejando que esa idea que pretendía dar una explicación de todo  se vuele y olvide. Mala suerte.

¿Y si a él le importara mucho más este tipo de cuestiones que esas que llaman prácticas, qué?
Si al poeta le gusta la poesia, más que el dinero, que?
O al médico la medicina?

...

 Claro que a él no le había interesado ser un líder. Bastante pesado le había resultado que tanta gente le viera así y hasta, en algunos casos verse obligado a asumir actitudes de conductor. Siempre le parecía que las conquistas que no se consiguen a plena voluntad, no son tales. Tal vez incluso, pasos atrás para el que simplemente se deja llevar por el líder. Que la pequeña medida de poder que le corresponde a cada cual no debería ser entregada a otro. Que la única forma de gobierno digno para todos sería la anarquía.

-Lastima que en este juego dimensional nadie nos de bola.

-Ah, si esta gente supiera...!

-Pero no, ya está decidido así. Aquí somos sordos y ciegos por unos años hasta que Ulyces crezca.

-Ta bien.

Le pareció muy raro pensarlo pero estaba pensando que había visto a un hombre vestido de gris ocultarse detrás de un tronco de árbol de aquellos adelante. Mirarle y ocultarse rápidamente. O sería su imaginación?
que siguiera haciendo conjeturas  sobre el veterano vestido de gris al que nunca había él podido ver la cara y aquel otro hombre de gris, el del Círculo Literario y Metafísico. ¿Serían la misma persona? Poco probable que el Jefe de Correos pudiera vivir en aquel barrio tan modesto, pero no era necesario que viviera. Según la vecina  aquél sólo venía de visita...

O su vista le engañaba o desde detrás de aquel otro árbol, adelante, sobresalía una aparente varilla de metal finita, que pareció brillar por un instante. No.

No se veía más nada. Absolutamente nada salido de lo normal. Se reiteraba, este es un mundo normal, donde sólo pueden ocurrir cosas normales. Donde cada día se coloca prolijamente a continuación del anterior, y así todas las cosas. Las leyes de la física parecen haber sido escritas de una vez y para siempre. No hay retoques ni contraorden. Un mundo ideal para que un gurí se críe sano y contento, que es lo menos que merecemos... aunque lograr la Anarquía también estuviese bueno.

No pudo seguir pensando a la san fasón porque una mano enguantada salió desde detrás de un tronco tapándole la boca, mientras otras le sujetaban  costillas y brazos. Un revoltijo de trapos grises y ruidos respiratorios que terminaron con Manuel envuelto en alguna suerte de paño lenzi muy oscuro en el interior de la valija de un auto con el motor prendido.

Se lo llevaron.















Publicar un comentario en la entrada