martes, septiembre 13, 2011

821. Las dos pesquisas.

Y entonces no era razonable suponer que el estuviera agradecido. Usted debería haber sabido, don Miguel, que cualquier intromisión en la vida ajena es una falta. Por leve que sea. Je je. Algo así le dijo llenando al anciano de vergüenza.

-Dellavalle es así de atolondrado. Hace cosas de niños por no repetir ninguna receta. Pero no te preocupes muchacho, yo me encargo de que no te lleguen más cartas.

Ahora fue Manuel quien se avergonzó. Se avergonzó de haber avergonzado al pobre viejo por algo tan poco importante, porque nadie se iba a imaginar la verdadera razón por la que ellos  se ponían nerviosos

-Perdone, yo sólo vine a hacerle una pregunta, no se moleste. Ya se aburrirá de mandarme cartas.
-No, es mi responsabilidad como miembro del Círculo cuidar de su reputación. Y más en este caso en que te están molestando a vos, Manuel. Sos el nieto de el mejor amigo que tuve en la vida.

Después le siguió diciendo que olvidara el percance y que viniese a las reuniones del Círculo en el Parador de Luque. Esta noche. Que no se iba a arrepentir porque allí se iba a encontrar en el único verdadero lugar libre para decir realmente lo que pensás.

-Los jardineros también pueden hablar? Porque yo soy un cuidador de jardines, un jardinero.
-Te estoy hablando del único lugar donde podés hablar con absoluta libertad. El círculo no tiene poder de veto sobre ningún tema ni condición de quien hable. Lo que vale es la idea que se expresa. y poderla explicar: No para ser necesariamente compartida, pero sí comprendida.

Había hablado marcando las palabras con su dedo índice que subía y bajaba. La voz cascada y esa mirada altiva sobre los párpados caídos. Todo un personaje que le hacía imaginar por un momento llevado al pasado, junto a Abelardo, su abuelo, discutiendo cosas incomprensibles para un niño como él. Qué tiempos.
Sin embargo en este juego de dimensiones, el viejito se había mantenido al margen de los experimentos. Los había abandonado al parecer, por cuestiones  literarias y filosóficas.
 Bién.
Solo restaba descubrir quien era el veterano vestido de gris. Por qué pasaba tantas veces por su casa y, especialmente. Por qué miraba tanto hacia adentro.

Alargó los pasos. Enseguida de volver a cruzar el puente se metió a la izquierda por esas calles que se conocía tanto. Lagomar Norte. Dobló en el montón de leñas y empezó a atravesar los terrenos hasta que apareció en el callejón y después en la calle que iba para su casa. Pero siguió caminando después de pasar frente a su casa y dobló por donde había doblado ayer la sombra del veterano vestido de gris.. En la primera casa que vió enfrente, golpeó las manos, y recién empezó a pensar qué iba a decir cuando viniera alguien a atenderle.
Apareció una señora regordeta que entrecerraba los ojos para protegerse de los rayos del sol que ya estaban fuertes.

-¿Qué desea...?
-Mire yo... Ando buscando a una persona que... no se como se llama, pero se que anda seguido por acá... desde hace unos días.

La mujer terminó de salir de la puerta y con una mano doblada sobre la cintura, se acercó a lo que parecía de mucho interés.

-Pero qué le puedo decir yo sobre alguien que no se sabe quien es?
-Es veterano y suele vestirse de color gris. Hace unos días que viene varias veces por la otra calle y dobla acá en la esquina.
-¿Lleva un portafolios de cuero?
-Bue... eso no se. Pero además entra en alguna de estas casas. A lo más alguna de esas de más allá. Aunque no creo. Ël caminaba rápido por yo vine corriendo.
-Ah y no será el padre de la Zulma? que está embarazada y que él está viniendo seguido a verla?
-Puede ser... Qué tipo de persona es?
-Ah, medio chiflado.Parece bueno pero se ve que es chiflado


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