viernes, septiembre 09, 2011

817. Un vagido lastimero

Lo primero fue rascarse la cabeza. Y estirarse los rulos  hacia la periferia. Hasta que musitó un vagido lastimero que de a poco fue formando la palabra "flaca".  Flaca, la llamaba. La llamaba a la flaca. La llamaba porque aquella carta venía a llenarle  de dudas sobre la posibilidad de escapar de los otros mundos. Porque aquella carta debía estar escrita por uno de ellos, o por un loco. Alguien enterado de quiénes eran ellos y donde estaban...

O por un loco que se le ha dado por filosofar y necesita seguidores.

Pero si son de los otros mundos quiere decir que seguimos bajo la mira de los de allá. Nos siguen vigilando  esperando el momento de actuar. Cuando reciban las órdenes, por supuesto.

¿Y nuestros planes? -preguntó enseguida Magda- ¿No nos irán a dejar tranquilos...?

A Manuel la misma pregunta le estaba sacando de las casillas. No podía ser que él no tuviera derecho a tomarse algunos años para la vida. Para vivirla, antes  de que pasase sin haberse sentido. Algunas cosas de la vida. Como la de ser padre y formar una familia. Disfrutar de la naturaleza y del sexo. Las noches estrelladas, los dibujos, y pocas cosas más...

-Fijate que conoce bien tus dos apellidos...!

-Y mi segundo nombre, que casi nadie lo sabe!

-Habla de los dioses como alguien que los conoce personalmente.

-Además de alguna manera confiesa que sus intensiones son las de modificar el Universo a su propio gusto.

-¿Quienes serán?

-...No se, tal vez alguna nueva rebelión contra los ángeles reinantes...

-Dice ser un hombre...

Manuel se dejó ir con la mirada  por lo que se veía del paisaje. No podía creer que a alguien se le antojara arrancarle de este lugar que era el suyo, y además... Se rió de pronto y le agarró las manos a la Magda:

-Además parece medio loco...

-Pero quien la manda no tiene por qué ser el autor del texto, Pide que le hables por teléfono para comentarle qué te pareció.

-Te das cuenta qué ridículo. El me manda un cuento que no le pedí y ahora tengo que llamarle por teléfono? ¿Para decirle qué me pareció...? ...Y... Me pareció que usted se está metiendo en mi vida. Hágame el favor de dejarme en paz!

-Sí, medio impertinente.

-Por eso creo que es de los de allá... aunque sea humano,  todos jugando a la  constante ajedrez del poder.

-Y los de acá no?

-Sí... pero más modesto. Nadie cree posible modificar el Universo. Allá llegaban a controlar la gravedad y el tiempo, pero no en un laboratorio, en una región enorme de la galaxia.

-Es cierto...

-Y viven para eso. Lo que acá la gente se esfuerza para ganar plata, allá es para dominar las energías. Energía es poder.

-Siempre el poder!





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