miércoles, abril 23, 2008

519. Pasemos al punto 2

Sellaron la paz con un apretón de manos, dispuestos ambos a afrontar la extraña situación con el mejor de los espíritus. Porque no dejaba de ser extraño esto de estar en dos lugares al mismo tiempo. Tener dos cabezas pensando en paralelo, aunque no exactamente lo mismo, y... ¡Qué carajo! Tener que colaborar uno con el otro para poder volver a separarse. De eso se trataba. Lo supieron sin necesidad de hablarlo.
Por último Manuel quedó un momento contemplando a la flaca. Esta que ahora resultaba ser la otra y no la que había huido de Satanás junto a él, en el punto móvil del accidente. Un momento, sólo ese momento de detención visual que casi no dio para el resurgimiento de ningún deseo.Casi...
Después reaccionó encarando a toda la rueda para pedirles que se sumaran al proyecto que ya tenían esbozado con Abelardo y Miguel, que no era otra cosa que la construcción de una sencilla nave -bola- en la que pudiera volver sano y salvo a su verdadero mundo.
Manuel le pidió que le informara sobre eso agregando que no se podía imaginar como era que ellos pudieran fabricar un cohete tan poderoso como para llegar a otro mundo... En todo caso... ¿Cuál mundo...?

-¿Fuera del sistema solar?
-Ya te lo dije. Estamos en dimensiones paralelas... Juegos de dimensiones, conjuntos... ¡¿Yo que se!?

Fue suficiente. Pasaron entonces al punto 2, que era volver al galponcito y terminar de entender los planos, hacer la lista de materiales necesarios y salir a conseguirlos. Cincuenta metros de alambre de acero, para empezar. Una carretilla y una cantidad enorme de botellas de plástico y revistas viejas que no fueran de historietas.
Miguel se iba a encargar del alambre. Margarita con Magdalena de las revistas y para alguno de los manueles le iba a quedar la carretilla para recoger las botellas... Juntos no se podían dejar ver.
Dos horas después que Miguel dejara de tratar de corregir el perfil aerodinámico del dibujo, salían cada uno con su misión que debía cumplir antes de terminar la tarde y sin llamar demasiado la atención. Cartapesta claro... para una especie de carro alegórico... reforzada con tiras de plástico y alambre para que cuando... los niños se subieran en él... porque era para los niños jugar encima, los niños de la ecuela... una escuela de... Paso Carrasco. Eso es.
Al caer la noche todos volvieron a estar bajo el techo del galponcito que gozaba ahora de iluminación reforzada. Ernesto había hecho acopio de comidas ligeras y jugos de fruta porque los chapatis de Margarita parecían improbables. Abelardo se había construido unos compases de multiplicación con puntas graduables robadas de un juego de dibujo técnico y unos dispositivos para mantener tensos los alambres mientras se hacen los trenzados. Miguel seguía ensayando maneras de relacionar las ideas de Manuel, el nuevo, con sus enredados recuerdos de la mecánica cuántica.

-Toda partícula tiene asociada una onda, una frecuencia y una longitud de onda, como una cuerda... ahora...


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