martes, abril 22, 2008

518. ¿De qué te las das?

Fue suficiente para que Manuel mirara nuevamente a Manuel de aquel modo agresivo que había sobrevenido después de la atemorizada sorpresa. Se sentía él , agredido, por esta marioneta que no sólo le estaba imitando sino que ahora mediante algún otro truco estúpido acababa de leerle el pensamiento!

-¿De qué te las das?

Manuel le sonrió con resignación. Se conocía lo suficiente como para comprender que aquella era la primera reacción natural que a él se le hubiese ocurrido si se hubiese visto en el pellejo de Manuel. No es gracioso sentir que alguien se ha metido sin pedir permiso en tu cabeza. Y menos si el otro te ha venido a impresionar con extrañas ideas sobre tu verdadera identidad, que significa una identidad que también pudiera ser falsa. Una de las dos y por lo tanto las dos. Hasta que los golpes de la vida te hace comprender que no sos capaz de comprender ninguna de esas cosas sino apenas vivirlas. Capaz la única manera de existir...
Ante el silencio de Manuel y su actitud pacífica, Manuel dudó de la justicia de su tono anterior, pensando que podría haber sido un accidente casual que a este "primo" Manuel, se le hubiese antojado decir eso de la historieta de Mort Cinder, cuando él lo estaba pensando, y más, imaginándose el cajón de abajo de la pila que era dónde él sabía que habían muchas de ellas. Sonrió.

-¿Vos hablabas del cajón de las revistas?
-Sí, del cajón de abajo, que es donde vos sabés que están las historietas de Mort Cinder. Era lo que estabas pensando mientras te imaginabas ese cajón que yo también conozco.
-¿Y vos cómo lo sabés?
-Porque igual que vos cada vez que venía a visitar al abuelo terminaba metido de cabeza ahi, para sacar las revistas. Nunca me viste, claro...no me podías ver.
-También te volvés invisible, eh?
-No, boludo, yo estaba en otra dimensión.
-¿De qué carajo hablás?
-De eso. Que nosotros dos somos el mismo, pero en dos versiones, una para cada conjunto de dimensiones paralelas.
-¿Que quéee...?!
-Dale, no te hagas el boludo. Vos entendés las palabras que estoy usando y lo que te estoy diciendo.
-Bueno, sí,... Pero no te creo nada. Esas cosas pasan en las historietas.
-Ja. Me parece que tu pensamiento de fondo no está diciendo lo mismo. Allá veo tu imagen infantil sentada en el piso del corredor de esta casa...
-¡Pará!!
-...escuchando la explicación que daba abuelo sobre la existencia de muchas otras dimensiones.

Manuel se subió la remera roja tapándose la cabeza y corrió a lo ciego hasta darse con la pared.

-¡Callate, callate, salí de acá!!

Se acercaron a Manuel, Abelardo y Ernesto, muy impresionados pero al mismo tiempo apiadados del pobre muchacho.

-Manuel, se te está yendo la mano!

Manuel pensó que la dosis de realismo que le estaba dando a su tocayo, era fuerte, pero completamente soportable. Por lo menos estaba teniendo la explicación tranquilizadora junto con la impresión

-No se preocupen. Va a aguantar.

Cuando miraron ya Manuel venía de vuelta con los ojos llorosos que miraban a Manuel.

-Está bien, te creo. Pero no lo hagas más.


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