martes, febrero 19, 2008

476 NI CHICHA NI LIMONADA

No llegó a abrir los ojos en este mundo. No era ya necesario, lo supo al darse cuenta de que habían cesado todas las sensaciones corporales. Ni temperatura, ni pulso en las venas de la sien, como hasta el instante previo, cuando vislumbrara el abismo que se abría entre la imponente pretensión del animal y los ingenuos planes que anidaban en las mentes de sus amigos. Ya estaban a salvo. Disponían de tiempo para encontrar la vía de escape a la sorpresiva encrucijada... Primero, encontrarse. Como anteriores veces, con el pensamiento... y el sentimiento... en ese ámbito, o mundo sin dimensiones ni materia...
-(Magda...)
Después, encontrar la mejor estrategia para evadir los peligros que la locura de este poderoso sujeto les venía a significar...
-(Cholo...?)
Daba por descontado que nadie , ni siquiera la mayor de las Bronté, iba a querer continuar el diálogo anterior, con este sujeto tan loco...
-(Ernesto...¿estás ahí...?)
...que pretendía dividir el universo en dos bandos, más parecidos que distintos y tan asquerosos uno como otro...
-(¿Vittorio...?)
Se comenzaba a preocupar. ¿Por alguna razón sus amigos no habrían podido refugiarse dentro del punto? ¿Estarían aún frente a frente con la impresionante figura de Satanás y su trasfondo de berreantes majadas colorinches...?
-(Vieja...)
Debía mantener la calma. De un momento a otro se iba a restablecer el contacto. Quién sabía... No él, por cierto, cuales eran las leyes y las limitaciones de ese extraño mundo donde sólo podían habitar los pensamientos... las emociones...los sueños... pero no los cuerpos, ni las cosas, ni siquiera los colores...
-(¿Hay alguien ahí...?)
...por decir lo menos, ya que ni siquiera -ahora se daba cuenta- podría decirse que aquello era un reino oscuro... ni por supuesto claro, o intermedio. No lograba determinar si allí había claridad u oscuridad. Podía, sí, recordar lo que era un ambiente luminoso u otro oscuro, pero... Aquello, lo que le rodeaba, no era ninguna de esas cosas, ni otra distinta tampoco... Ni chicha ni limonada, ni lindo ni feo, era... simplemente un lugar solitario.




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