jueves, febrero 21, 2008

477 SIN SUDOR NI LÁGRIMAS

Definitivamente no aparecían. El tiempo, esa única existencia, allí, aparte del pensamiento, pasaba. Sin el compás de los latidos, sin el flujo de los líquidos interiores, sin transpiración... Pasaba silencioso y solitario como única manera de que su angustia se pudiera extender a lo largo de la existencia...
Tenía que volver a la caverna, donde seguro habrían encontrado alguna dificultad para escabullir el bulto. Volver ahora, antes de que fuera tarde...
Se disponía a ello. Establecía la misma imagen mental incomprensible pero justa. Un punto. El punto de pequeñez inaudita y ubicación imposible en que estaba, que se expandía a los cuatro vientos desenrollando sus faldas y extendiendo sus alas para llegar a acoger todo el universo con sus múltiples sistemas y galaxias. ¡Asi! De este modo! ¡Habriéndose...!

No funcionaba.

Probó otra vez y otra. Se concentró con mayor convencimiento...

¡Estaba atrapado! Alguna fuerza muy poderosa estaba impidiendo que su voluntad ejercitada pudiera realizar su propósito. Tal vez el mismo Satán. O tal vez...

Decidió calmarse y descansar Era posible que a todos le estuviera ocurriendo lo mismo. Cada uno encerrado en su punto e incomunicado como si fuera otro criminal de extrema peligrosidad...
Pensar, pensar serenamente y... pensar. ¿Qué otra cosa se podría hacer allí? Tal vez no sólo lo único posible, sino lo único también imposible de no hacer...
¿Sería posible allí dormir? ¿Y soñar? Y si soñara... ¿Habría acaso alguna manera de distinguir el sueño de la vigilia? ¿La vida de la muerte...? Las iluciones de las realidades...

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