martes, julio 31, 2007

357 Al borde del estallido

Se levantó Manuel sobre sus piernas un instante antes de sentir la vos del Dengue que sonaba allá tras los eucaliptos, reclamando su presencia, como un hijo abandonado por su madre, de cuyas polleras quería volver a prenderse. Era lastimosa aquella vos sonando así en la noche con todo ese timbre desgranado que parecía por momentos volverse más agudo y desprotegido.

Caminó derecho a la vos, sin reparar en que hundía los champeones en donde el pasto estaba inundado de agua superficial que se volvía barro líquido cuando era pisada. Mientras lo hacía, ya su cabeza planeaba la lista de acciones que habrían de ser ejecutadas. Primero, segundo y tercero, después de consultar con el Cholo y los otros para asegurarse de no estar perdiendo el sentido de la realidad.

Ahí estaban los brillantes reflejos de los ojos del Dengue tratando de penetrar esa oscuridad que tal vez temía que se cerrara otra vez sobre su pobre vida que sin embargo había logrado salvar, escondido entre los trapos de su camastro, un corazón bondadoso y una sensibilidad intacta.

-Aquí estoy.

Estaban ocurriendo muchas cosas y peligraba el estallido de una guerra civil. Grupos de militares tomaban las zonas aledañas a los cuarteles, conducidos por los hombres grises. Algunas comunas no se podían poner de acuerdo con nadie y seguían sin servicios públicos. En Carrasco un comité de vecinos había enarbolado banderas extranjeras. La producción de alimentos estaba casi paralizada.

-¿Han vuelto los ángeles?

-No.

-Bueno, vamos a la base.

En la Galería se encontraron con Giorgionne y su hijo Maximiliano que quería ser piloto cuando hubiese bolas suficientes. Ambos marcharon para la cueva del Queguay donde se concentraría el armado de las naves y los cursos de pilotaje, al mando de Ernesto. En el bosque quedaba el comando operacional: Manuel, la flaca, el Cholo y el Dengue. Los informes desde la capital seguirían en manos de Pepponne. Comenzaba la tercera etapa.

En 24 horas fueron visitadas 18 de las 20 comunas más activas, incluidas entre ellas las más intransigentes. Se lograron acuerdos importantes en continuidad de producción de alimentos y otros productos de primera necesidad. Se logró un consenso provisorio de funcionamiento basado en cinco puntos:

1) No hacer cambios al pedo hasta no estar preparados para sostenerlos.

2) Mientras no se arbitraran sistemas generales, el dinero seguía teniendo valor a la par que las libretas de intercambio.

3) Toda ley anterior seguía teniendo valor mientras no contradijera las resoluciones de las comunas.

4) Los delitos serían tratados dentro de cada comuna como brotes de enfermedad, priorizando la reparación del daño y la reinserción del rebelde.

5) Toda resolución puede ser revocada

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
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