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sábado, enero 17, 2009

649. Derecha e Izquierda

Vittorio se vio de pronto enredado por pensamientos que intentaban inventar un experimento, al menos virtual, que en el plano de la lógica, separara las dos hipótesis manteniéndolas unidas sólo por un hecho, o suceso, que determinara hacia qué lado se inclina la verdad. Un eslabón perdido. El corazón palpitante de la lógica que marcara la verdad con un pulso reforzado. Si es que existiera.

-Empecemos descartando las cosas más simples: Definitivamente no poseés ningún elemento material que por alguna característica pudiera probar que su origen no es de este mundo?

-No los guijarros no han aparecido.
-¿Y vos no sos un objeto, verdad..? Aunque de alguna manera lo seas, salvo que los hombres de allá tengan alguna diferencia, o marca...?
-No lo sé... no creo.

Ahí fue que Manuel, para remarcar la idea de la duda levantó su mano izquierda y se puso a rascar el centro de su cuero. Que Vittorio lo advirtiera y su mente se pusiera a recorrer relaciones posibles entre la izquierda y...

-Sos zurdo para todo?
-No... para nada.
-Ah, no...? Como vi que te rascabas con la izquierda...
-Puede ser... ¿cuándo...? Ahora, recién? ¡No! Me acuerdo que levanté el brazo derecho así!
-El izquierdo.
-No, éste, el derecho.
-Ese es tu brazo izquierdo...
-¿Me vas a decir a mí?

Vittorio saltó del asiento y buscó entre los papeles el teléfono celular. Llamó a alguien a costa de toquetear muchas teclitas y cuando recibió la vos de Magdalena preguntó si Manuel era por ejemplo, zurdo o derecho.
Le dijeron que derecho. El dejó el teléfono en la mano caída y con voz de quien avisa amistosamente le dijo:

-Dice que Manuel es derecho.
-Claro que soy derecho. Dale con lo mismo!

Dejó el teléfono sobre la mesa, se acercó.

-Es que no has entendido... Hemos encontrado una pista, un hecho extraño. A vos te está pareciendo que tu derecha es tu izquierda. Es decir, que lo que para vos es izquierda, para nosotros es derecha...

Manuel comprendió mediante unas cuantas imágenes recordadas rápidamente.

-Bueno... ahí tenés la prueba que necesitabas.
-No todavía no es suficiente... En primer lugar me tengo que convencer de que no me estás mintiendo. En segundo habría que descartar que algún problema neuronal te esté dando vuelta la izquierda.

Para la primera duda Manuel aceptó hacer todas las cosas difíciles que Vittorio sugería, una vez con la mano derecha y otra con la izquierda, por ejemplo levantar,apuntar y disparar con un fusil imaginario.

-Zurdo cerrado -afirmó por fin. -Ahora te tendría que mandar a hacer un electro.

Por supuesto que Manuel se impacientó.

-Qué me creas loco, vaya y pase, pero ahora pensás que soy tarado?
-Tenés razón. Dejemos lo del electro

viernes, enero 05, 2007

173: Ellos te admiran

A las 4 A.M. terminó la reunión. Salieron juntos la flaca con Manuel y el Cholo que estaba medio atolondrado. Incapaz de digerir tantas cosas en tan poco tiempo, pateaba piedritas de la calle, de pronto silbaba alguna tonado o, si quería decir algo, comenzaba siempre con un “que lo parió”, como un niño asombrado por lo que le contaran. Que se contara él mismo, en este caso, repasando en la memoria todo lo ocurrido y oído.
Cuando los caminos más cortos se separaban ellos también. Los dos siguieron por dónde siempre, calles arenosas atravesadas por algún que otro hilo de agua, aunque ya ni tanto, con el verano que había llegado de pronto, sin que lo esperaran. Tan entretenidos habían estado… Arriba, venía con ellos la franja estrellada de cielo y quiso la casualidad que justo al mirarla cayera por ella una estrella fugaz que se apagó silenciosa apenas habiéndose encendido…Era lo normal. Ya los montes no esconderían seres peligrosos en su oscuridad ni vendrían bolas de fuego a…volvíamos a lo de antes, cuando los buenos eran los buenos y los malos también, como en una película americana en la que ya se sabe quién va a ganar…¡y gana! Nunca un desgraciadito. Un Manuel Aquelarre o un Johnathan Pérez, porque esos negritos son todos una mierda que nunca van a salir de jardineros de la gente bien como el señor Ferrari que ha hecho fortuna con su inteligencia de servir al que mejor pague.
-¡Y pensar que nosotros sabemos cosas que nadie sabe!
-Nosotros solos no, flaca.
-Si no pasa nada más no vamos a poder hablar de lo que sabemos. Dirían que estamos locos…
-Total, ya todos dicen que somos locos… tarados, haraganes, chorros y todo lo que se te ocurra. ¡Por mí que digan lo que quieran!... Mirá, yo se que soy un pelotudo pero he estado pensando y se me ocurrió que… como la gente ha visto muchas cosas en el cielo, no van a poder ocultarlo, no lo van a negar… lo van a meter en el tema de los Ovnis. Como que todos son avistamientos de ovnis y… si los ovnis existen o no existen de verdad… bueno, ¡ese es otro tema! Para que los que no creen en ovnis piensen que no ha pasado nada. Y los que crean…esos loquitos que sigan contando las historias que solo creen entre ellos y que por extrañas sólo sirven para… ¡Hay flaca! ¡Eso sí que es meter la mano por la espalda, guachita hijadeputa!
-Estás aprendiendo a hablar como un licenciado!
-No, es que a veces también pienso.
-Ellos te admiran.
-¿Quiénes…?
El quienes de Manuel sonó bastante hueco y la flaca sonriente le hizo un revoleo de ojos queriendo decirle dejate de joder al tiempo que le pellizcaba el cuero del lomo.
-Está bien, me entrego… A veces he pensado eso que decís, pero…¿Por qué?
-No se, pero te necesitan…
-Me admiran o me necesitan?
-Las dos cosas…
-En realidad no me importa…Sí. Me pone nervioso, incómodo…
-¿Y un poquito orgulloso?
-¡Qué bruja que sos, guacha! Ja. Bueno, sí un poquito. Pero no voy a permitir que me admiren. Ellos son mayores y saben mucho. Yo apenas un loquito suelto!
-Y sin embargo…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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viernes, noviembre 10, 2006

120 - TORTAS FRITAS EN LA PANERA

-¿Y, Manuel… sale ese mate?

Los brasileros son exagerados hasta en el tamaño de los mates. Claro que si los mates de ellos fueran más chicos no entrarían en sus bocas esas bombillas que usan… Ya está hinchando la loca... Se pone espumosa y larga este olor como de bosta de vaca…o pasto. ¿Será cierto que a veces le agregan alfalfa…? Ahora un cachito más de agua y le enchufo la bombilla con la yerba bien mojadita para que no le duela. Porque es así, boludo, hay que tratarlo bien al mate. No apurarlo… ¡Parezco un gaucho viejo! Las cosas que pienso! ¿No será que soy medio tarado, nomás? El Rulo lo ha creído durante tantos años… No fue necesario que me lo dijera nunca, me daba cuenta por todo lo que hacía para evitar que yo me metiera con esas cosas que sólo él sabe hacer. Como jugar al fubol. Que ni me dejaba aprender! Parece que lo veo. ¡No, la pelota no se patea así! ¡Tenés-que-poner-la-pata de-esta-manera, ves? ¡Qué hincha pelotas! Y todavía no se da por enterado de que el fubol ya me paspó. Me pregunta ¿cómo terminó? Nomás. Se sabe que lo único que termina a cada rato es el partido. Y que todo el mundo sabe cómo terminó, basta con preguntarle al primero que ves…que puedo ser yo que no estoy siquiera enterado de que se jugara ningún partido… En realidad él no ha creído nunca que yo me haya paspado del todo. Se ha de suponer que es “otro de mis caprichos”. Como que un día se me hubiera ocurrido decir, porque sí nomás, que no me interesaba más el fubol, para hacerme ver o parecer más interesante y que después no hubiera podido dar el brazo a torcer y por puro testarudo me había perdido de escuchar los partidos por la radio ¡hasta la final del campeonato y la puta que los parió!

¡De chiquitos! A los uruguayos nos taran de chiquitos…y al pobre Rulo…quién lo taró? Alguno de los maridos de la tía, que no es mi tía, su madre la Shirley… o los amigos…¿Por qué será que un tipo se tara? ¿Por qué le hinchan mucho las pelotas con que tenés que ser así, tenés que ser como tal o cual? ¿O será que nacemos tarados nomás? Unos un poco más que los otros y la diferencia se nota?


-(Y yo, seré tan tarado?)

-(Quién, yo?)

-(Sí, yo)

-(Ah, sí. ¡Yo soy muy tarado!)

-(¿Y yo, también?)

-(Sí, yo también.)

-(Ah, qué bueno! Pero…nos van a cortar. Están hablando del mate que no corre)

-(¡Les cebo uno y se los largo!)

-(Pah! ¿Vi la cara que pusieron?)

-(Agarraron el mate y me miraron mal porque no soportan la lejanía de la mente que se aleja para hablar consigo mismo. Los comprendo pero…)(¡Ya se cortó!)



-¿Y el mate, dónde quedó?

-Arriba de la mesa, flaquito. Cuando te lo devolví estabas papando moscas…

-Sí, mi amor. Si me lo decís con esa trompita estirada está todo bien.
-¿Probaste las tortas?



Manuel se movió para girar de frente cuando estuvo junto a la mesa. Desde allí la Magda quedaba otra vez en el centro de la escena, pero además abarcaba con la vista toda la reunión. Primero, a la derecha, parte de la mesa con el mantel corrido y la madera salpicada de harina. La panera de plástico verde cotorra llena de tortas doradas que hacían una pirámide de perfumes sabrosos. Más allí un cuchillo en 45 y el brazo del Rulo apoyado en la tabla, su piel color cáscara de papa y la manga de la camisa arremangada, de color más claro que la piel. Allá un trozo de pared al fondo, entre celeste y blanca y la gorda heladera Siam, verdesita…Más a la izquierda la flaca de vaqueros y pulóver rompevientos en tonos de…malva, dice ella…pero…¿no es hermoso su culo? Flaquita, te quiero. Claro que te quiero, pero igual. ¿No es hermoso tu culo?



Agarró una torta caliente de la panera de plástico verde cotorra y apreció que la torta hinchada de gases había expandido sus formas en busca de las curvas suaves y cariñosas pareciendo piernas de muchachas en flor atractivas a las miradas y los deseos de morder aunque con dulzura tan tiernas cosas. Se dejó llevar por aquel impulso e hincó sus dientes en la dorada y tibia masa para que rápidas salivas le llenaran la boca