viernes, noviembre 23, 2007

437 Papel de Astraza

Y sin embargo ningún acuerdo había sido hecho, más que el implícito en los tantísimos besos y algunas caricias intercambiados sin pagar tasas de aduana ni mostrar cualquier clase de documentos.
Las cámaras mostraron una vez más las columnas humanas despidiéndose con manos abiertas sacudidas en el aire. Todos volvían a sus hogares, reconfortados por la sensación de estar muy lejos del fin de la historia con su innegable posterior aburrimiento. Se habría frente a todas las imaginaciones el largo período futuro de desarrollo y afianzamiento de la anarquía como forma de convivencia humana. Sus magníficos logros y sus limitaciones que se iban a ir conociendo en el desarrollo de los siglos venideros, durante los cuales, mentes brillantes se iban a encargar de ir engendrando y alimentando las nuevas ideas que por fin iban a terminar sustituyendo a las actuales.
Se había hecho medianoche sin que nadie sintiese hambre ni entendiese dónde se había metido el tiempo. Se armaron reuniones frente a las pantallas y se abrieron botellas de vino en el comentario de que una vez más los vecinos habían demostrado ser mejor gente que lo que se dice por ahí. La cuestión de las papeleras estaba resuelta en el espíritu de todos. Ni que decirlo en el de los que habían estado en la última reunión de las comunas implicadas. Ellos sabían que aparte de nacionalizar la planta con costo a pagar en alojamientos turísticos por un monto igual o hasta superior, se iba a probar la producción de pasta para papel de astraza que no necesita blanqueo. El papel de astraza se pensaba usar en la cartapesta que iba a forrar la gran flota de bolas que la Federación de Comunas Anarcas planeaba poner a punto en los próximos seis meses junto con la reducción de las jornadas de trabajo comunal a cinco horas diarias.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
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