jueves, noviembre 01, 2007

423 NADIE SEA MAS IGUAL QUE OTRO

Nilo encaró a Manuel de primera aun sin haberle visto nunca la cara. Le dijo que necesitaban asesoramiento para armar algún sistema de defensa para el caso de que los miembros de una comunidad -algunos de ellos- quieran o empiecen a desvirtuar la idea original de igualdad y propiedad limitada a la cantidad de cosas que se pueden usar personalmente, desde una bicicleta a una casa. Nunca una cadena de hoteles.

-Por supuesto -reafirmó Manuel. Nosotros no tenemos ningún secreto que revelar. Hasta ahora hemos corrido con suerte, pero si la gente cambia de idea…

Nilo le interrumpió:

-No podemos perder lo que ya se ha avanzado por el capricho de unos pocos!

-¿Y si no fueran pocos?

-…

-Mirá, está bien. Yo te entiendo, pero todo se ha hecho por la gente y si la gente quiere otra cosa…

Nilo se quedó pensando que aquello estaba bien dicho pero que de todas maneras había que agarrar un garrote y entrar a dar.

Porque claro! Conocía mucha gente que nunca había trabajado de nada y ahora con las comunas estaban obligados y otros que le estaban perdiendo el gusto a la vida desde que cualquier vecino de barrio tiene las mismas cosas que ellos. Eran unos cuantos que por ahora no hacían propuestas de retorno al antiguo sistema, porque estaban en la etapa de la murmuración y el desgano, pero que en cualquier momento…

Todos se interesaron en el tema porque varias veces habían comentado lo extraño que resultaba que nadie –aparentemente- estuviera embarrando la cancha por mezquindades. Vittorio comentó que justamente el punto que tocaba Nilo era uno de los más problemáticos. La sustitución de la antigua escala de valores y sistema de premios y castigos, por sus equivalentes de una sociedad sin clases que pretenda perpetuarse en el tiempo sin necesidad de ningún aparato represivo. Dijo:

-¿Cuáles serán los premios que la nueva organización social dará a sus miembros más provechosos para el enriquecimiento colectivo?

Para Magda esos premios ya se estarían dando sin necesidad de haberlos establecido en ningún tipo de legislación.

-Ha funcionado bien porque las comunas, en general son de tamaño reducido y todo el mundo dentro de ella sabe que hace cada cual en beneficio del conjunto. Existen premios morales, el reconocimiento dentro del núcleo de los conocidos…

Nilo torció la boca sin dejar de sonreír. Evidentemente ya había estado pensando en eso y tenía objeciones.

-Corremos el peligro de que se cree una casta de “meritócratas” que basándose en el capital de trabajos hechos, pretenda de alguna forma hacerlos valer para que su opinión se vuelva más pesada que la de sus vecinos. Sería una aristocracia de los méritos que podría funcionar bien pero que a la larga tiraría por la borda la idea de la igualdad y terminaría regenerando las eternas oligarquías y su gusto por la acumulación del poder.

El tema se ponía interesante. Margarita propuso que se fueran sentando en la rueda mientras ella traía el mate que había dejado pronto en la cocina.

Cuando estuvieron sentados retomó la palabra Vittorio.

-Se trata del viejo círculo vicioso del “no te metás que todo está cocinado por los de siempre”, que termina inevitablemente cumpliéndose en los hechos. Son siglos de reiterada experiencia negativa desde que se reinventó la democracia. La democracia representativa que nunca funcionó…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
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