lunes, noviembre 17, 2008
627. El Payaso de Hojalata Multicolor
Se levantó para traerla y volvió abriéndola y depositando el contenido sobre el escritorio. Era un objeto oblongo y asimétrico por el lado que se le mirara. Más panzón por uno de los lados y con esa forma de huevo deforme que era más deforme también por un lado que por el otro. Algo así. Lo colocó en el centro del espacio y tomándolo desde arriba con tres dedos le imprimió un brusco giro antes de soltarlo. El objeto giró como si fuera un trompo, manteniéndose en el mismo lugar por casi un minuto, sin cabeceos y apenas aminorando el ritmo. Luego, cuando de pronto se puso a oscilar como dudando qué hacer, fue que Vittorio volvió a sonreír al modo de cuando vió por primera ves bailar el payaso a cuerda y tocar el bombo sobre aquel carromato multicolor de hojalata, que había pertenecido a su abuelo. Y sonrió de ese mismo modo mucho más cuando el objeto ahora iniciaba el giro retrógrado, perfecto, parejo y sostenido, antes de perder por fin todo deseo de hacer demostraciones.
-Gracias Sergio- pensó.
Se sentía liberado. Este simple objeto que a su parecer, y el del viejo amigo, desobedecía todas las leyes del universo y la materia, se estaba constituyendo en la mejor expresión emergente de aquellas voces interiores que recién lograban llegar confusamente a su conciencia. No quiso empero, darle una forma precisa, un contenido conceptual definido, no. Prefirió dejar aquel arruyo rumoroso como una música de fondo. El ronroneo del agua que por fin brota del manantial escondido viniendo a revitalizar las esperanzas de reencontrarse con aquel viejo joven que algún día había sido.
-Así es Vittorio, -se dijo- te llenaste la cabeza de ínfulas y teorías y te olvidaste de vivir. Te escondiste como un cobarde dentro de los libros, quisiste saber todo, dominar las fuerzas, prever los desenlaces, evitar las sorpresas, explicar los misterios... Has sido un cagón. Hoy te llevaste un susto. A pesar de todos tus sistemas y tus conceptos y tus clasificaciones... Te llevaste un susto. Hay cosas que habitan fuera de las fronteras de tu pobre conocimiento. LLegan hasta acá apenas los perfumes que escapan por las rendijas de algunas ventanucas no del todo cerradas. Por suerte eres estúpido pero no tan necio como para negarlo. Ese muchachito te habló de algo que nunca vió sobre tu escritorio, como si lo hubiese visto con tus propios ojos. ¿Magia? ¿Telepatía? ¿Otros poderes extrasensoriales? ¡Pamplinas! No crees en esas cosas y estás en tu derecho, pero... ¿Acaso no será tiempo de abrir un poquito la cabeza?
lunes, diciembre 03, 2007
441 LAS VACAS INCRÉDULAS
Es que los humanos. Aun los muertos que han vivido un montón de años en el otro mundo, tienen esa dificultad para moverse con cierta cintura por los meandros elásticos del tiempo. Fijémonos, como ejemplo contundente, en la situación que se daba en ese momento. Estaban viviendo un día cuya duración nadie se había tomado la molestia en medir, pero que si lo hubiesen hecho se habrían llevado la sorpresa de constatar que al menos triplicaba lo que en la tierra se ha tenido siempre como normal. Sobre el puente se les había hecho la noche antes de hora, a la vuelta y de inmediato, sobrevolaron las verdes praderas que progresivamente iban siendo rumiadas por millares de vacas incrédulas mientras ellos cambiaban ideas sin preocuparse de la posición del sol sobre la esfera celeste. A la sazón –me encanta esta forma de eludir el mientras- ya Aníbal Greco y Nilo Perdomo habrían, con seguridad vuelto a su Maldonado, aburridos de esperar y de ver por la pantalla del solitario monitor las peripecias de la frustrada invasión ambientalista terminada en beserío.
¿Y las Flota de los Siete Conglomerados Galácticos?
No, ellos permanecían al acecho. No rumiando pasto sino ideas de cómo rodearles y capturarles vivos, al menos capturar al Manuel ese, que tanto trabajo les venía dando y que ahora se había tomado el atrevimiento de ejecutar –no andemos con eufemismos- nada menos que al agente híbrido Douglas Doménech, producto de la más refinada tecnología genética celestial, cuya tradición y fama se remonta a la propia inseminación de Ave María por intermedio del certero pico de
Espíritu Santo, nuestra madre inmaculada. Claro que en aquel primer experimento, hecho de apuro antes de que murieran los últimos espermatozoides del viejo God, el resultado apenas estuvo medianamente acorde con las expectativas. O sea… En vez del conquistador implacable que iba a derrotar bajo sus suelas a todos los enemigo, quitarles sus mujeres, niños y riquezas e imponer en tutti il cosmos la más rigurosa ley seca. Salió un hippy de blando discurso, amigo de prostitutas, distraído y medio atolondrado bebedor de vino en copas.
Y Manuel… El Manuel, este…. Parecía ser otro engendro genético, aunque en este caso producto de tecnologías alienígenas, es decir diabólicas, mandingueras o tal vez… de ese par de psicópatas inventores que se habían terminado refugiando en los escarpados confines del gran cúmulo de agujeros negros de Ortus Nimbus, del que extraían terajulios de energía por cada segundo de sus estúpìdos experimentos. Era menester capturar al pequeño nuevo Cristo para estudiarle concienzudamente en busca de anular todos sus dotes especiales antes de ejecutarle y dar los trozos de su cuerpo para comida y bebida de los hermanos en la fe.
Esa es y será la ley. Así se hará cumplir aunque en la demanda perdamos nuestras vidas.
Manuel recién entonces llegó a preguntar en serio, qué era eso de colección completa para todos los tiempos que decía muy suelto de cuerpo Mandinga y que a él le sonaba a payada libre como cuando el payador no sabe de que mierda está hablando pero sigue enancado entre las rimas y llevado por las imágenes.
-Para mí que Bosco recibió información sobre mi viaje y sobre mi aspecto.
Mandinga se golpeó las piernas con las palmas.
-Pero Manuel! Sería como decir que yo sabía quienes eran los niños aquellos que en 1957 jugaban a la pelota por las calles de Guichón. Las cosas se dan de otra manera. Ese día bajé en el palmar que hay antes de llegar al pueblo y me procuré ese aspecto extraño que fue lo que les llamó la atención, tal cual lo había supuesto y comprobado en muchos lugares del mundo. Caminé, atravesando el pueblo sin preocuparme por llamar la atención de nadie en particular. Me siguió sólo tu abuelo porque Bosco se cagó todo cuando vio el tamaño de la falsa espada de samurai que llevaba atravesada por la espalda. Pudo haber sido al revés o haber venido cualquier otro niño de los que no estuviesen demasiado interesados en el partido, pero vino Abelardo. Y Abelardo estaba interesado desde antes en las posibilidades de desarrollar alguna meta-ciencia. Congeniamos y hasta se puede decir que nos hicimos amigos…
-Estoy entendiendo que fuiste vos quién le dio la información a Bosco…
-Bueno… lo que ocurrió también podría ser descrito de esa forma…
miércoles, noviembre 28, 2007
439 Partículas de Masa Negativa
Abelardo había tomado la palabra para decir lo que sabía de Perícles bajo la mirada burlona de Mandinga quién evidentemente no simpatizaba con el personaje de la democracia ateniense. Empezó a repetir una frase de un discurso famoso y se fue ralentando sílaba por sílaba hasta gritar: ¡Nos rodean!
Eran ellos, los ángeles, que hacían sentir a la distancia la imagen vanidosa de su flota cósmica simbolizada por siete conglomerados de galaxias rodeando al triángulo central donde se movía el ojo. Tal vez todavía no estuviesen seguros de haberlos identificado…o por ejemplo les querían atrapar con vida… Mandinga hizo brillar sus ojos fosforescentes y extendió cinco dedos en el aire para cada lado como si fueran antenas.
-Están pensando a toda máquina –dijo- todavía están confusos. No esperaban encontrarnos.
Manuel confirmó y enseguida dijo de ponerse en dirección al punto concentrando todas las imágenes mentales en el deseo de permanecer en contacto, pero Abelardo protestó, diciendo que con la tecnología de su nave no le tenía miedo a los siete conglomerados.
-La hemos probado ametrallándola con un rosario mal intencionado que hicimos rezar por un millar de brujos de los mejores.
Mandinga le tapó simbólicamente la cara al tiempo que reboleaba sus negros ojos sobre campo de porcelana blanco azulosa, para decir:
-¡Esperá un poquito. Ellos también hacen inventos! Les he visto disparando con partículas de masa negativa!
Abelardo apenas pestaño.
-Tengo conectado un desviador de esos proyectiles y muchos otros chiches que ellos ni se imaginan. Hasta les puedo invertir el tiempo por el espacio de unos minutos suficientes para que se autodestruyan con sus propias paradojas.
Mandinga festejó diciendo que eso sí que no se lo quería perder y hasta de alguna manera probar ya que tendría que ser muy excitante ver pasar el tiempo para el otro lado y pronunciar las palabras marcha atrás. Ahora fue Abelardo quién le tapó su cara.
-No seas burro, ni por milagro podrías salir de eso vivo!
Manuel objetó:
-A mi me mandaron al pasado y no me hizo ningún daño.
Se sacudió la nave y Abelardo explicó que acababan de desviar un centenar de proyectiles que ahora volvían exactamente hacia sus puntos de origen, pero dejó ese tema para explicar la diferencia de un viaje en el tiempo hecho por desvíos y sin contradecir las vibraciones del entramado cósmico, con unos minutos de tiempo retrógrado que hace coincidir des cuerpos exactamente iguales en un mismo momento y lugar…
-¿Cómo dos cuerpos… es el mismo…
Abelardo sacudió la cabeza negativamente. Hay uno que viene desde el pasado y otro desde el futuro…no pueden ser el mismo, como las mismas personas no lo son. Uno no conoce el futuro y el otro sí. Son dos personas distintas, al menos en eso… Ya te lo he dicho, Mandi, no se puede viajar en el tiempo sin desdoblarse, o mejor… Bueno, sería meterse en temas muy aburridos.