lunes, junio 19, 2006

7 - La Entrepierna de Manuel

Manuel sabía que no, que no tenía quebrada la columna y el resto…, aunque todo le doliera, estaba cada parte más o menos en su lugar, pero dejaba hacer a la enfermera y aceptaba de buena gana que a cada momento le pusiera en la jeta la máscara de oxigeno. Total todo servía, un poco de oxigeno o lo que fuera para aplacar el hambre que le había entrado con el shock. Iba en el ambulancia sirena al viento y patas fuera de la sábana atravesando Buenos Aires, capital, lo que no era poca cosa. Allá en Lagomar Norte ni se podrían imaginar en las que andaba el tipo, pero el tipo tenía que aprovechar todas y mientras tanto ver cual era la mejor. Por lo pronto ya había dejado de ser un tipo en calzoncillos, porque ahora era un herido, un accidentado, producto del endiablado trancito de esta megalópolis que exporta imágenes por el mundo, incluso de sus choques y los reventados en ellos…Pero no era momento para delirios. Habían llegado y lo estaban sacando con camilla y todo y poniendo sobre una especie de carrito que…Era el Hospital de Niños. ¿Porqué el hospital de niños si…? Pero era el Hospital de Niños como cualquier porteño hubiera podido atestiguarlo. Manuel no, que no tenía ni la más puta idea de cual era el hospital de niños ni nunca en su puta vida lo había sentido nombrar. Y lo estaban entrando no por dónde se supone sino por la entrada principal y entonces sí que Manuel casi se quiebra las vértebras del cogote girando la cabeza desde su camilla móvil, tratando de ver en el quiosco de la entrada si tenían allí colgadas las Hora Cero nuevas con sus aventuras anunciadas en la tapa. No pudo ver, pero ya habría tiempo de afanar otro ejemplar a cambio del que tuvo que tirar por razones de seguridad, en el vacío. Allí lo metieron como por un tubo y lo dejaron en una cama de una sala con el verso de que enseguida iba a venir un médico a revisarle…Si serían giles! Pero vino nomás el tipo y lo primero que hizo fue sacarle la sábana de encima y mirarle el pecho y abrir los dedos de la mano que venía acercando para esa parte de Manuel mientras Manuel le miraba a los ojos pidiéndole con la mirada que no le fuera apretar mucho porque…Pero en ese momento la mirada del doctor se desvió del pecho y se fue para abajo, para el lado de la ingle y los dedos también que se fueron metiendo entre su piernas y…¡El tipo le miraba algo entre las piernas!
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