lunes, junio 19, 2006

6 - Impacto Frente al Trujo Yero

Cuando llegó al obelisco, cansado y con las patas que le prendían fuego ya estaba en bolas otra vez, porque había perdido casi todas las historias contra la gente que había venido chocando y rozando por todo el cuesta abajo. Con todo, le restaban pedazos bastante legibles. Entre las piernas quedaba algo de Ticonderoga y en los sobacos, de un lado La Pequeña Lulú y del otro Misterix. Pero lo que era Manuel como ejemplar de homínido viviente y palpitante, había quedado asquerosamente sucio por la mezcla de las tintas corridas y los sudores resbalados…Se sentó en el murete que rodea el obelisco y se dijo: Tranquilo, Manuel, tranquilo. Total, aunque no tengas documentos, es como si fueras argentino. Nadie se va a dar cuenta.-El tipo no tenía ni documentos ni nada y por el otro lado del circunspodio ese andaba un milico vigilante con el palito revoleando que, por ahora no estaba viendo a ese sujeto atorrante en calzoncillos frente al obelisco que viene a ser el símbolo de…la patria!- Lo que pensaba Manuel, en su inocencia, era que tenía que llegar hasta Merlo, a la casa del Felipe. Pero claro…¿Dónde mierda sería Merlo? Pa qué lado tendría que caminar? Bue, sería cuestión de preguntar que preg…Ah, preguntando así en calzoncillos y con esta mugre…-Iba a ser brava. Lo comprendió, lo sopesó, pero al fin supo que no quedaba otra, que la suerte estaba echada y que debía afrontar lo que viniera. Así que eligió la dirección hacia la que se veía más gente y se lanzó a cruzar la avenida…Corrientes como quien va para el Trujo…y bumm!!! Lo reventó un auto que venía y no se vieron. Es decir que lo chocó y tiró rodando hasta que quedó en medio de la calzada con las patas descalzas a la vista y los brazos abiertos como para la cruz. Pero nadie le socorría porque por ahí tenía un hueso roto o…la columna, que en ese caso…
Publicar un comentario