jueves, noviembre 10, 2011

853. Ejercicio Ilegal de la Medicina.






Una hora más tarde los tres, Magda Cholo y Manuel, iban saliendo de la comisaría cuando llegaba de regreso el patrullero -¡vaya sorpresa!- con un detenido sumamente parecido a Mandinga.
Era el verdadero Yaka Zulu.
Manuel lo advirtió a primera vista y se lo dijo a Cholo. Parecido no es igual, aunque el parecido fuese completo.
Sin embargo Yaka parecía más flaco y hasta con expresión demacrada protestando una arbitrariedad tan alevosa que ni respeta a un ciudadano enfermo que reposa en su propia casa, ni presenta orden de allanamiento judicial, ni nada. Prófugo de la ley, le habían dicho y que si acaso se quería burlar de la autoridad con esos trucos propios de un tablado de carnaval. Me cago en Dios.
Los milicos no hacían caso de las protestas y le empujaban encañonándole los riñones. ¡Que ni fueran a tropezar!
A Manuel le dio lástima. Miró a la flaca y la flaca volvió sobre sus pasos.
Después el Cholo, cada vez más confundido. Yaka Zulu no era el padre de Manuel. El padre era el otro negro. ese mago que gustaba de subirse a los techos. Yaka venía siendo inocente... Pero difícil de defender.

El alegato de Manuel fue contundente.

-Este hombre no es mi padre.

Al comisario le desagradó mucho la actitud, y a Yaka le llenó de sorpresa. Nunca se le había ocurrido que alguien pensara que aquel muchacho fuera su hijo. Recordaba, por supuesto a la madre, la flaca aquella, Margarita, hija del viejo Abelardo, el inventor. Muy linda, aunque más loca que gallina atada·e  la cola. Nunca se habían tratado más allá de algún saludo.

Tanto le desagradó la actitud al comisario que en sus venas comenzó un reverbero incontenible de recuerdos de los viejos métodos que se empleaban en su juventud, cuando el gobierno militar era el dueño de la verdad. ¡Ya les iban a venir con argumentos leguleyos!

-Se me calla o usted queda también detenido.

Qué carajo. El que pone en duda la ley y el orden está en contra de ellos, es un delincuente. A menos que tenga éxito y se transforme en una nueva ley a la que se defenderá, por supuesto como parte de su escalafón, metiendo presos a los jefes anteriores.

Un oficial tomaba con torpeza las dactilares de Yaka. Otro intentaba escribir los datos en una vieja Remington y el comisario, un poco más calmado, trataba de no darse cuenta de que este hombre, en serio no era aquel de las babuchas con lentejuelas y los bombachudos verdes. Este no era el Yaka Zulu de siempre, el famoso curandero o mano santa que se pasa recorriendo los montes en busca de hongos, cuando no escarbando las arenas de la playa para sacar almejas. No, no.

votar-Nombre?
-Yaka Ngué Zulu Mandinga.
-Fecha y lugar de nacimiento?
-25 de Diciembre de 1966 en Bahía, Brasil.
-Profesión?
-Médico.
-Qué?!
-Pero no receto drogas.

Ejercicio ilegal de la medicina.

-Este no es mi padre. -insistió Manuel. ¿Qué ha pasado con mi padre?

El comisario le advirtió de que ya se lo había advertido y que la próxima vez que abriera la boca iba a pasar directamente al calabozo bajo cargos de obstrucción del ejercicio de la autoridad por parte de la autoridad.

-A usted se le acusa de violación de propiedad privada del tipo casa habitación, de resistir al arresto y de burlarse de la autoridad policial. Puede pedir un abogado.

-No sea ridículo, Comisario, este hombre no hizo nada. Están metiendo la pata...





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