domingo, noviembre 06, 2011

851. Excesos con Venia

El comisario se dio vuelta y al no verlo, la puta, quiso  mirar a sus subalternos con aires de enojo, mas al observar las desconcertadas expresiones del mencionado personal subalterno se detuvo, hay muchos policías que reaccionan así, no crean, a considerar que eran conmovedores. Una mezcla de idiotez extrema con degradación póstuma, inútiles pero buenos muchachos, en el fondo. Por eso se conmovió un poco cerca de quince segundos o más. Y después dispuso la inmediata recaptura del reo, o sea Mandinga, aunque Cholo siguiera creyendo que se trataba de Yaka Zulu. Ja ja.
No dijo "vivo o muerto" por supuesto, pero los subalternos que corrían tropezando hacia el patrullero, tal vez eso entendían, porque al correr iban tanteándose la canana donde llevaban sus Colt 38 , ¿O sería porque la canana les molestaba para correr? No se supo, pero que salieron patinando las ruedas sobre el balastro lo hicieron. Quién sabe con rumbo hacia dónde había huido Mandinga Ellos no lo sabían ni lo presumían. Ellos salieron levantando polvo, sin rumbo reconocible, haciendo el aspaviento de que estaban haciendo algo más que gastar nafta y llenar a los vecinos de tierra. Tampoco pararon a preguntarle a nadie si había visto a un negro muy grande correr como una liebre cobarde. Ni tal vez lo haya considerado en su propia mente ninguno, bien claro tenían cual era su deber en estos casos. Moverse rápidamente haciendo maniobras riesgosas aun a riesgo de chocar o llevarse un vecino sobre el capot. Patinar los neumáticos toda vez que se pueda y hablar con altivez a los testigos a no ser que sean personas poderosas.

Y sólo excederse con la venia del jefe.


¡Qué divertido!

Los muchachos, tras la vacilación del primer momento, comenzaban a retirarse cuando el comisario les ordenó detenerse.

-Cómo sabía él que la llegada de ellos no había sido una trampa para lograr que el prisionero se escape?

Lo dijo de una manera tan extraña que nadie supo si con ello les estaba diciendo que estaban bajo arresto o era nada más que un saludo de despedida advirtiendo que no era tonto. Tal vez ni él lo supiera porque sin lugar a dudas dudaba. Trance doloroso si los hay.. Entre el modelo clásico de policía prepotente o el más reciente de inútil servidor público.

-Les invito a que me saquen esa duda...
Publicar un comentario