viernes, octubre 28, 2011

846. Máquinas de Pensamiento.

Claro que Manuel tuvo que retirar por un momento, la mirada. Temía que mirándole así, a los ojos, su amigo pudiera ver lo que por su mente pasaba en aquel instante. Repetidas imágenes de  las grandes jornadas de la lucha libertaria, tanto las reuniones populares, como las escaramuzas aéreas y los festejos de los pobladores por los caminos.
Fue cuando el Cholo le estuvo diciendo que de un tiempo a esta parte, cada vez que se encontraban sentía que algo había entre ellos. Una misteriosa reserva de parte de Manuel, como si le quisiera ocultar algo, o evitar ciertos temas. En fin. Cosa que había estado sintiendo todo el tiempo ahora y prefería decirlo, porque tal vez no fuera más que una sensación absurda. O tal vez... una oportunidad para conocerse mejor después  de tantos años.

-Siento como que me quisieras evitar.

Con sonreír tontamente no se arreglaba nada. Más bien se empeoraba, porque el silencio concede a veces, mucho más que lo que se quiere ocultar.
¿Evitarle? No que iba a querer evitar a un amigazo como Cholo. Como decirle que... apenas le hacía sentir un poco inseguro la posibilidad de que le preguntara cosas sobre el lugar al que habían emigrado hacía unos años. Qué estupidez. Pero no le podía decir la verdad por no romper con el plan de ocultar toda referencia a los mundos paralelos. Se había comprometido a mentir. A mentirle hasta a los mejores amigos.

-No, Cholo, qué voy a querer evitarte! Es que ando medio raro con esto de ser padre. Siempre estoy pensando en cosas para proteger a mi hijo, o que pueda necesitar, o... Estoy medio pirado, ya lo se.

Cholo se rió pero volvió a la carga.

-Y recién cuando dije que el sistema escribía el guión de nuestras vidas pareciste espantado. No creo que sea una idea tan original...
-Yo nunca lo había escuchado.
-Mirá, hace poco me llegó una misteriosa carta que hablaba de eso, algo parecido...
-¿Una historia donde Dios es un estudiante que tiene que rendir examen sobre programación de un ser humano?
-Ah, a vos también te llegó? Entonces ya conocías la idea.
-Esa historia sí, pero no es lo mismo... bué, sí, puede ser lo mismo.
-No sería Dios, sino el sistema. El poder que domina el mundo.
-Al Universo.
-...al Universo, no. Al mundo.

Manuel no pude evitar el sonrojo y quiso cambiar de tema preguntando si sabía quién mandaba ese tipo de cartas. En plural porque al menos ellos habían recibido dos, sin firma ni remitente.

-Estuve averiguando, -contestó Cholo con animo de extenderse sobre el tema.

Después de mucho averiguar había llegado a la conclusión de que por lo menos se habían entregado siete cartas iguales, u ocho con la de Manuel. Que  tal vez los destinatarios pudieran tener algo en común, aunque hasta ahora no supiere qué. Y que el jefe del correo sabe bastante más sobre el tema que lo que admite.

-¿Delavalle?

-Sí, el nuevo jefe. Un tipo con muchas inquietudes intelectuales, un poco delirante. Dice creer en la posibilidad de sumar muchos pensamientos para generar una fuerza verdaderamente actuante sobre la materia.

-¿Doblar cucharas?

-No algo más sutil. Porque lo importante es que una vez probada dicha suma, quedaría probado que los pensamientos son algo que se puede sumar y restar a voluntad. Que se pueden contrarrestar o multiplicar, que son cuantificables como todas las otras cosas y entonces no una cosa aparte y distinta, sino una parte más del universo total. Cosa que llevaría a enormes consecuencias como imaginar que alguien pueda ponerse a organizar esos pensamientos sumados en estructuras lógicas que funcionen con el aporte de energías del trillón de pensamientos asociados. Verdaderas máquinas de guerra adecuadas al mundo del pensamiento y también al Universo real, Te lo imaginás porque es posible y tan posible como es lo que ha hecho el hombre con sus conocimientos para transformarlos en cosas capaces de destruir la naturaleza. Máquinas. Bombas. Pesticidas.
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