domingo, julio 05, 2015

966. Les Luthiers

 Vuelto a la reunión Abelardo se mostró un tanto avergonzado. Pidió disculpas y explicó que había sido engañado por el buhonero ese con el cuento del inventor perseguido. Le había caído en gracia y por eso no averiguó mucho sobre el tipo y se tomó el atrevimiento de invitarlo para esa reunión..

 Qué carajo, alguna vez cualquiera mete la pata!

Entonces la abuela apareció con otra fuente de Maná a sustituir la que enseguida había sido vaciada. Se masticó una y volvió  a desaparecer. En cambio aparecieron unos músicos juglares, vestidos a lo Peter Pan. Una flauta, un instrumento de cuerdas que tanto se pulsaban como se rascaban con un arco, y un tamborcito con dos palos. Rataplán. El flautista era muy bueno. El vigüelero no tanto y el del tamborcito un desastre. Pero en conjunto no sonaban mal.

Sin llegar al nivel de Le Luthiers, resultaban graciosos y... como todos estaban masticando Maná... en realidad qué tanta cosa.... si este era el nuevo escenario en el que debería desarrollar su historia futura... por lo menos por un tiempo... hasta que lograra volver al primer mundo, al que lo vio nacer... a su barrio y su verdadera flaca... no porque allá fuese todo mejor...no, no era, y algunas cosas peores, pero... allá su cuerpo vibraba en la misma frecuencia que todo...

Hacía tiempo que se había ido formando una pequeña teoría sobre el encaje con el mundo que le corresponde. Pensaba que cada persona tendría como una frecuencia de vibración que, de alguna manera estuviese coordinada con la frecuencia de su mundo. Nada. Que a veces pensaba en eso yen que la próxima vez que viera a su abuelo tendría que preguntarle ...

Pero Magda ya no estaba a su lado... La veía allá con Ulyces de la mano y la atención puesta en la cara de uno de los músicos que le estaba hablando... y sonriendo candorosamente...




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