lunes, diciembre 28, 2009

774. Neo Hippismo Charrúa

Resultaba ser que en este mundo Ernesto Federico había sido uno de los iniciadores del Movimiento de Resistencia al Fin de la Historia, halla por las últimas décadas del siglo XX. Un movimiento heredero de Green Peace (de algún modo), que comenzó previniendo al mundo sobre la conciente destrucción de las posibilidades vitales del planeta por parte de una confabulación mundial de gobernantes y empresarios, que apostaban a extrerle los últimos jugos, ya fuese para para que unos pocos pasaran bien hasta el fin de sus días, o para que otros pocos, completamente enajenados por la vanidad y el poder, se lanzaran a la más estúpida de las conquistas: la del Universo todo. Ernesto, al igual que un grupo de grandes hombres de distintos países, habían insistido en el perverso propósito de casi todos los dirigentes quienes sin embargo, lograron saturar el mundo de falsos informes tranquilizadores, que fueron sistematicamente colocados antes y después de todos los programas de chismes televisivos, de futbol profesional y de reality show; únicos espacios que quedaban fuera de la pura publicidad.
Lo de la desnudez, sin embargo, no había sido una nota general. Ernesto la había introducido en Uruguay, como parte de su prédica de retorno al modo de vida del Hombre Primitivo, provocando en un primer momento una reacción general de rechazo en las amplias y conservadoras clases medias, pero una adesión extraordinaria e inesperada entre la mayoría de los hijos de esas mismas clases. Se le había llamado el "Neo hippismo charrúa" y había escandalizado las calles entre los años 91 y 99, cuando por fin fue declarado fuera de la ley y apresados sus principales figuras, entre las que estaba por supuesto el mismísimo Ernesto Federico de Oliveira e Souza. Ya en ese momento habían pasado sus seguidores a ser llamados "Aborígenes" y según se decía, a vivir o refugiarse en un sistema de cavernas que recorrerían todo el subsuelo del país, por lo que también, a veces se les denominaba "Tucu Tucus"

-¿Y dónde se supone que se encuentran Ernesto y los otro prisioneros?
-Nadie lo sabe. Es posible que hayan sido eliminados.
-¿No hay información? ¿Hay una dictadura planetaria?
-No les ha sido necesario. Basta con la estupidez planetaria...

Todo el grupo de rockeros comenzó entonces a canturrear una tonada pegadiza.

-Mañana será mejor, Hay... y mañana será mejor. Hay... y mañana será...

Pero el viento volvía ahora a sacudir de tal modo el galpón que bruscamente dejaron de cantar.

-El clima está fuera de control, -dijo lacónicamente el veterano.

La luz, como en aquellas escenas de los submarinos barridos por las cargas de profundidad, guiñaba su escasa intensidad, hacía ver las expresiones con inusitada crudeza, mostraba sin necesidad de traducción que en aquellas almas anidaba el temor

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