viernes, diciembre 04, 2009

764. Híbridos y Aborígenes

Sin embargo, pocos reparos pusieron a la idea de que fuesen habitantes de otro mundo. Creían muchos que al nacer cada cual viene de un mundo desconocido, que se olvida al llegar. como seguramente se olvidará el presente cuando la muerte y posterior nuevo nacimiento. No todos, pero tampoco los incrédulos lo fueron en cuanto a lo que ellos afirmaban. Parecían bien dispuestos a considerar que en el inmenso océano de la ignorancia propia debería haber suficiente lugar para muchas más cosas que las que algún día se hubieran imaginado. Les pareció que tan interesante conversación merecía ser prolongada en el tiempo y compartida con muchos más compatriotas que los que en ese momento estaban presente en la gran caverna, y por eso, sin más miramientos les declararon huéspedes de honor. Palabra que pareció producirles mucho deleite, ya que a partir de eso momento se fue repitiendo de boca en boca mientras la mayor parte de los presentes comenzaban a acarrear elementos de comodidad -asientos precarios y otras pocas cosas- como para armar un anfitetro alrededor de los visitantes.
Por su parte sin orgullo ni vergüenza contestaron preguntas sobre las razones que les mantenían bajo tierra por segunda generación consecutiva, perseguidos por la mayoría de sus hermanos terráqueos, aquellos que optaran por hibridarse con las máquinas para transformarse en una súper-especie predestinada a la conquista del Universo. Los súper hombres habían avanzado científicamente más en los últimos cuarenta años, que la humanidad entera en su historia, dejándoles a ellos completamente rezagados, sin posibilidad siquiera de mantenerse al mismo nivel intelectual que sus abuelos. Para ellos se había tratado de una involución hacia una concepción natural de la existencia, que a la postre les estaba llenando de muchas satisfacciones. Habían vuelto al pensamiento global como fuente de sabiduría, pero claro estaba, el pensamiento global permite entender al enemigo, pero no defenderse de él.
La comunidad de La Gran Caverna, de la que formaban parte, había sido fundada en secreto, por un gran hombre que fuera el propietario de los terrenos que cubrían este sistema de cuevas naturales ignorados por los habitantes de arriba. Había prevenido a los padres de los actuales comuneros, sobre el significado del insano desvío de la civilización humana y les había invitado a elaborar entre todos una respuesta, una corrección del rumbo... Pero los acontecimientos se precipitaron a mayor velocidad, al cabo de pocos años empezaban las razias de rebeldes y "aborígenes", como prontamente comenzaron a llamarles a los que despreciaban la nueva civilización.
Hacía ya diez años que Ernesto Federico de Oliveira e Souza estaba desaparecido

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