domingo, diciembre 13, 2009

768. El Rock Pervive

Aparte de reirse, naturalmente, y de meter cada uno la mano por entre los dobleces de la sábana del otro para tocar de contrabando alguna parte del cuerpo escondida tras el blancor fosforescente, ja ja! Mientras iban dando pasos inconcientes por esa calle solitaria hasta de perros, ¿Hacia donde?
Por supuesto hacia alguna vestimenta mas convencional estuviese donde fuera que no fuese en una tienda cerrada y con alarma anti ladrones.
En la esquina un muro viejo de ladrillos mal cubiertos por revoque y pintadas, una pintada, sola, al correr de un aerosol manejado con destreza, por curiosidad leído. "El rock pervive", y aquel signo de los antiguos hippies. Punto. Pintura roja en las letras y negra en el signo, que alguien, otra noche cualquiera, habría pintado con el corazón latiendo en el pecho, temeroso de ser descubierto, o tal vez...
Porque este era un planeta positivo, ¿no cierto?, ajeno a toda especulación y divague, aunque toda regla tenga su excepción...
Más allá, entre las sombras insonoras, algo se mueve desapareciendo tras un grueso tronco de árbol. Y hasta es creíble un silbido inaudible. Una puerta de madera que se cierra con insuficiente disimulo, un reflejo fugaz de una luz imposible. Un misterio.
Pero los oídos ya se han alertado y no confundirían con imaginación lo que se percibe como un sonido que a tientas ha buscado salirse de aquel galpón destartalado que se adivina allá en el fondo del terreno de ese chalet que duerme como todos. Sale una lámina de luz por debajo de la puerta... Es necesario escuchar con atención... Colarse en el terreno y arrimarse a la ventana cubierta por un postigo de madera sin pintar. Allí dentro reverbera música entreverada con voces. Es una reunión clandestina!

De pronto fueron descubietos por un trío de hombres que han llegado desde sus espaldas. Que les impiden la retirada sin atinar cuales serían las preguntas pertinentes para este par de árabes nocturnos.

-Entren!

No muy amable pero expresivo.

La puerta es abierta desde adentro y ellos introducidos a un antro de abigarrada simbología rebelde en todas sus expresiones. También las fachas y las actitudes.


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