jueves, octubre 15, 2009

747. Cuando la Línea Desaparece

-¿Hipercubo...? Ah, sí... Hipercubo... se parece. Viene a ser un hiper...
-Ya sabemos que es un puente que une dos mundos paralelos, pero... ¿Cómo se lo dirige a un lugar determinado...?

En vez de responder don Miguel sacudió su cabeza con pesadumbre durante unos instantes, con la vista otra vez puesta sobre las últimas brazas de aquella fogata virtual. Después levantó la mirada. Tenía los ojos llenos de lágrimas. Casi no le quedaba voz.

-Eso es lo que nunca supe... Tu abuelo creía en una teoría... Yo no lo sé.
-¿Cual era la teoría de mi abuelo?
-Teorías... simples teorías... Nuestra mente es capaz de hacer teorías sobre cualquier cosa. Hay algo que nos impulsa hacia un destino que nosotros ignoramos... Creemos que somos capaces de entender... No entendemos nada.
-Pero alguna vez probaron ese aparato. Además funciona!

Don Miguel levantó la palma de una mano para decir que era necesaria la calma.

-Un aparato de ese tipo... Habría que preguntarse si habiéndolo fabricado seremos capaces de dirigirlo o... ¿no seremos nosotros el aparato que cumple con rigurosas instrucciones? Piénsalo.. Más allá del tiempo... Sé que sos un muchacho inteligente. No importa el orden entre la causa y el efecto. No importa el orden temporal. Ese aparato necesitaba que nosotros lo fabricáramos. Me contaste que estuviste en otra Tierra a la que quisieras volver, bueno... En este mundo no existen medios para hacer viajes intersimensionales. No existían hasta hace un par de días... ¿Puedo asegurar yo que mis recuerdos son reales cuando recuerdo las noches sin dormir que pasamos con tu abuelo para fabricar ese engendro? -mostró un dedo índice con un evidente corte cicatrizado a lo largo de dos falanges- ¿Esta cicatriz, que recuerdo habérmela producido al quebrarse uno de los vidrios... ¿la tendría en ese lugar hace por ejemplo tres días...? ¿O la necesidad de que tengas a tu disposición un vehículo adecuado, a creado en mi los recuerdos e incluso hasta esta cicatriz?

Manuel al sentirse conmovido por la angustia del anciano apoyó una palma sobre su hombro.

-No crea que no lo haya pensado. He dudado hasta de mi misma existencia...
-Eso, muchacho. No puede uno dudar de su propia existencia pero sí... dudar sobre lo que simpre había pensado al respecto. Uno existía a lo largo de la línea del tiempo... hasta que de pronto la línea parece desaparecer y queda sólo la existencia...
-Ocurre que uno existe. Y mientras existe hace y hasta cree que hace bien... ¿Qué otra opción hay...?



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