sábado, octubre 18, 2008

611. WERNICA

Pero el espectáculo no duró mucho. Al cabo de un rato las tomas en primer plano comenzaron a ceder espacio a las vistas de los pisos altos sobre las calles, donde las voces de los cronistas veían daños producidos por supuestas balas disparadas desde la gente. Elementos terroristas infiltrados, tal vez desde un principio, estarían desviando lo que había comenzado siendo pacífica manifestación por los derechos civiles, hacia una verdadera revuelta subversiva contra la propiedad privada y el estilo de vida americano.
Ya dejaron de verse los frentes humanos marchando por las calles. El tema se volaba desde los ideales de Jeorge Washington hacia las acciones de Teodoro Roosevelt y del general Patton, para llegar a las últimas declaraciones del presidente Shwarzenegger:

"Nadie podrá impedir que seamos cada día una nación más poderosa"

Las imágenes eran ahora de las escuadrillas de F-16 volando supuestamente los cielos de Irán, nación a la que se disponían a salvar de la tiranía de Alá y sus seguidores. Hermosas imágenes de aquellas aves estilizadas, que de pronto patinaban de costado la atmósfera, como si bailaran una danza elegante, antes de lanzarse precipitadamente en picada, sobre un caminito rural en las montañas, por donde circulaba no sólo aquella caravana de mulas y pastores, sino especialmente un convoy de transporte de peligrosos armamentos para los terroristas, muy bien camuflados entre las pajas que llevaban algunos de los carritos.
Por supuesto que no sólo las imágenes habían escapado de la realidad de las calles; el sonido también. Pero cualquier imaginación sudamericana podía reconstruir la verdadera película que no se estaba filmando. Detrás de los caballos, emblemática presencia y símbolo de la fuerza bestial, vendrían los carros de asalto, los gases desde los helicópteros y algunas cuantas ráfagas de ametralladora, de esas que los terroristas acostumbran dispararse sobre ellos mismos para posar de víctimas.

Cholo supuso que si quedaban activistas inteligentes con vida, organizarían un repliegue que diera lugar al inicio de una segunda etapa de resistencia activa. Seguramente que los que las grandes cadenas no habían filmado, ya se estaría transmitiendo a través de millones de contactos en la Red. Pidió a Ernesto que buscara.

Lo que vieron lo estaban viendo los ciudadanos norteamericanos. Eran miles de imágenes elocuentes. Un interminable colage de Guernicas.
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