miércoles, octubre 15, 2008

610. IN GOD WE TRUST

Gracioso resultaba pensar que una nación compuesta de tantos millones de seres pudiera ignorar supinamente el verdadero trasfondo de su propio drama histórico. Que vivieran eternamente sumidos en el vaivén de un villancico, sin ver más allá, donde la estatua trata de iluminar con la antorcha de su brazo en alto, que no hacia donde engañosamente mira; los altísimos cielos, de donde descienden los verdaderos socios que tanto poder les han permitido compartir.
¡Qué ciencia la que adormece la conciencia! Aunque ni tanto. Porque aunque nunca se hubiera utilizado a tan grande escala, después de todo, no es muy distinta que la que en todos los tiempos han utilizado ilusionistas y estafadores de todas las layas. Hacerles creer que hasta los más bajos propósitos pueden ser ejecutados sin violentar las normas de la convivencia humana, ya que, aquellos sobre los que se actuaría, simplemente dejarían oportunamente de pertenecer al mencionado género. Arte mayor.

Es antiguo que los negros, los indios y cualquier clase de prisionero, carecen todos de alma. Adorarían si no fuera así al verdadero Dios. Los obreros, aquellos de mameluco y grasa, de cerebro y altos ideales, no aceptarían de otro modo tan miserable condición. Los débiles del derecho a la vida.
De modo que se pudiera decir hasta hoy, que cada cosa está debidamente en su lugar, y cada lugar en su cosa. Hasta hoy. Porque hoy resulta que alguien nos ha querido desclasificar de la primera posición privándonos del derecho a manifestar nuestras discrepancias. ¿¡A nosotros!? Como que no estuviese bien escrito en millones de pancartas verdes: "IN GOD WE TRUST"

hoy resulta ques lo mismo/ser derecho que traidor

MY GOD IS THE TRUST

el queno yora no mama/y el que nomamaesungil

IN GOLD WE TRUST

queayá nel hoyo nos vamoancontrar

WHERE IS MY GOLD?

la biblia y el calefón

END

Ja.
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