lunes, julio 14, 2008
565. CRIMEN Y CASTIGO
-¡Protesto!- gritó Magda, sin poderse contener- No pordemos ser juzgados por el mismo policía que nos detuvo. Exigimos un juez independiente.
Sus palabras resonaron en el ámbito vacío que les rodeaba, con un eco ominoso: "ente"..."ente"... Caridi tomó en su diestra el martillito de rematador y antes de golpèar sobre el cascanueces afirmó rotundo:
-Protesta denegada. Tiene la palabra la parte acusadora.
La parte acusadora era personalizada, por supuesto, por la señora de la peluca, quién lucía un completo equipo deportivo, zapatillas del gallo, jogging del boomerang, vincha de polipropileno expandido y raqueta nosecuanto; una nueva peluca de cabellos cortos coloreados en mechitas y la boca llena de chicles que se inflaban hacia afuera como laringes de sapos cantores.
-Su señoría, -dijo- globo- dijo- estos despreciables sujetos, hacen gala de un especial cinismo que nuestro sistema de justicia debería reprimir de la manera más contundente. -globo-plop-plis-plas-globo.... No contentos con sabotear el modelo felizmente instaurado en la nación por nuestro máximo conductor, ahora pretenden determinar por su sóla voluntad aquellas cosas que las mismas leyes inmutables del mercado han dispuesto como las lógicas y más convenientes -globo-plop- Pido para ellos la reclución perpetua con trabajos forzados, como determina nuestro nuevo código penal que, sabiamente, prohibe el ocio de los condenados para que no perseveren en sus patológicos caminos mentales y contribuyan al mismo tiempo, aunque sea en mínima mediada, con el incremento de los bienes y servicios que se comercializan.-gran globo final que ser le revienta en la cara pegoteándole las larguísimas pestañas.
Caridí terminó de escuchar aquellas sabias palabras sin haber bajado sus cejas un instante. Parecía emocionado. Tanto que apenas hizo una pequeña pausa para aspirar una línea blanca que su ujier le había dispuesto sobre el púlpito, antes de levantar el martillito y suspenderlo en la altura, en lo que era de suponer sería el preámbulo al comienzo de la defenza de los reos, en este caso por boca de los propios interesados... Pero no. Lo que anunció justo antes de volver a bajar el martillo, fue que frente a las contundentes razones recién escuchadas, daba por terminado el juicio, con la condena de los acusados a veinte años de reclusión con trabajos forzosos en el establecimiento agricola de la compañía, sito en la localidad de General Rodriguez, donde los antisocciales iban a privilegiarse con una nueva oportunidad de llegar a ser sujetos útiles a la socciedad. Bajó el instrumento y tiró la toga a la mierda.
La señora de la peluca corrió saltando la valla y se abrazó con su socio en medio de la algazara general. Solo el escriba del estrado intermedio quedó taciturnamente silencioso, con la mirada fija en los muchachos, aunque tal vez trasendiéndoles, hacia un más allá de lecturas antiguas que acababa de descubrir obsoletas.
viernes, noviembre 02, 2007
424 JUZGARÁN A DOW
A esa altura el Chumbo, que se definió como un hombre de acción, quiso salir en busca de Cholo, por considerar que no podía estar ajeno a esa discusión, pero no pudo. No pudo irlo a buscar porque todos salieron tras él a discutir en el recodo de la caverna donde mantenían a los prisioneros.
-¿Prisioneros…?
Recién se dieron cuenta entonces que la palabra en boca de ellos sonara tan extraña. Claro que sí. Era el punto prioritario del momento decidir qué hacer con Dow, hierro candente que no terminaban de soltar ni de agarrar.
Fue justamente Chumbo quien lo nombró con ese nombre que resonó bajo la bóveda de tal modo que cuando doblaron hacia el recodo ya los prisioneros y Cholo estaban enterados de que venían y de qué venían hablando.
-Si esto hay que terminar de resolverlo –les dijo Cholo, desde su extravagante figura de negro laburante intelectual con una tartamuda en la mano. –Ya estoy podrido de vigilarlos.
Inmediatamente Gris Dow levantó un brazo desde allá en el fondo para insistir con su razón de tener derecho a defensa en cualquier juicio al que se le quisiera llevar.
Margarita advirtió en viva voz:
-Cuidado con ese que es traidor. Puede tener todavía algún arma entre la ropa.
Lo dejaron venir. Ernesto lo palpó de armas.
-¿De qué se me acusa? Tengo derecho a saberlo para ejercer mi propia defensa.
Todos se miraron mientras Nilo hacía ese gesto de juntar todos los dedos de una mano en un lugar más o menos visible y bajarlos de golpe mientras lo labios hacen unos movimientos que bien podrían corresponder con la expresión “¿Y este quien mierda es?”
Algo le explicaron en cuchicheos, pero no mucho. Se trataba de decidir si le daban algún castigo o lo dejaban suelto a este asesino despiadado que fumigaba seres vivos.
Nilo se adelantó a decirle:
-Te acusan de ser asesino de multitudes y yo voto a que te manden junto al amor de tu vida, la muerte.
-Como presentación al acusado vale –opinó Giorgionne
-Bueno, defendete de ese cargo –dijo Cholo.
Dow dio un paso de lado y casi en una mueca respondió:
-Cargos demasiado genéricos sin ninguna precisión, pero antes… Debo decirles que se han saltado un paso previo: Constituir un verdadero tribunal o conseguir un juez imparcial porque ustedes no pueden ser acusadores y jueces al mismo tiempo…
Asolador silencio bajo la bóveda cuando uno a uno les fue cayendo la ficha mental con la reflexión “Ah, se está refiriendo a nosotros!”
Manuel rompió el silencio.
-No se si se puede o no se puede. Nosotros vamos a hacerlo así.
Dow carraspeó.
-En cuanto a la acusación en sí, aunque esté mal hecha, todo lo que he hecho lo hice obedeciendo órdenes.
Cholo sonrió.
-Es una excelente aceptación de los hechos. Solo tendremos que discutir la condena.
El Gris quiso discutir pero ya Cholo le golpeaba las costillas con el caño para decirle que volviera a su puesto contra el murallón.
Comenzaba el verdadero juicio.
miércoles, octubre 17, 2007
413 LEGÍTIMA DEFENSA
-¿Me entendés…?
-¿Quién… yo? No, si tenés razón… Lo primero es la libertad, pero… ¿No llegaremos a armar un gran despelote al pedo?
-Si hay despelote es porque algo no está funcionando con libertad.
-¿Que se arregla con más libertad?
-Claro. Como un divorcio…
-…
-Si los dos fueran libres, no existiria el divorcio
En eso se pusieron de acuerdo y pasaron a un tema desagradable. ¿Qué hacer con los prisioneros? Se suponía que también eran seres concientes y por lo tanto libres.
-Vamos todos a juntarnos con Chumbo y discutimos el tema allá.
-Ellos oirían lo que discutimos.
-Tienen derecho.
Chumbo estaba podrido de cuidar aquellos engendros humanoides que se mantenían en hilera de espalda contra la pared de la caverna lateral. Todos iguales entre sí y más grises que el Mikel. Se alegró de verlos llegar entonces e hizo señas con la cabeza en dirección a sus pupilos para preguntar qué iban a hacer con ellos.
-A discutir eso vinimos.
Vieron que uno de los grises levantaba la mano. Era el propio Gris. El que tantos dolores de cabeza le había dado al gobierno de Tabaré, que ahora reclamaba tener derecho a participar en la discusión, para ejercer su legítima defensa. Chumbo chasqueó los labios.
-Vos estás prisionero!
-Pero ustedes me van a liberar…
Recién entonces repararon en lo sonrisa cínica del tipo que se había adelantado un paso de la hilera y amenazaba seguirlos dando hasta el momento en que Chumbo largó unos plomosque repicaron un paso más adelante.
-Hacete el loco, no más.
-Quiero decir que ustedes me van a liberar cuando se den cuenta de que siempre he estado con ustedes…
Manuel se rió.
-Sí, ya me he dado cuenta…
-En serio! Soy el mejor agente secreto que han producido las fuerzas coordinadas. Tan bueno que conozco todos los secretos de los dos bandos a los que abastezco de información calificada en tiempo real, pero seleccionada por mí. A cada bando su plato según un menú muy inteligentemente compuesto. Por aquello de uno es lo que come. Si comés todo el día grasa vas a ser un obeso.
Cholo le encaró.
-¿Qué…? Tenés un programa de chismes?
-Trafico información.
-¿Falsa?
-A veces verdadera.
-La verdadera es más cara?
-No siempre. Existen mentiras de lujo.
Ahí la flaca le dijo “mentiras como eso de que siempre estuviste con nosotros”.
-Si me escucharan verían por qué lo he dicho
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
sábado, diciembre 16, 2006
156: LO QUE EXISTIÓ NUNCA VIERON
Para acompañar las tortas había mate. Giorgionne y el Pepe se apuntaron en esa, aunque no en las tortas por problemas digestivos. Ernesto en ambas cosas y los señores del Ministerio de Defensa uno parado y el otro sentado –no alcanzaban las sillas- en ninguna.
Comenzó el Pepe pidiendo a los testigos que contaran detalladamente lo que habían presenciado que, al parecer, podría tratarse de algo delicado, necesariamente delicado, es decir reservado… Estaba intentando hacer más clara esa difusa definición cuando paseando la mirada por los presentes se detuvo- y reconoció- la cara de Manuel.
-¿Otra vez vos?
-Otra vez.
Las distintas versiones de lo sucedido no difirieron más que en pequeños detalles. Coincidieron sí, en que comenzaban desde el momento del ruido y el incendio, pero sin hacer mención a la cueva ni a la sociedad secreta. Agotada pues esa instancia, el hombre sentado del Ministerio de Defensa abrió su portafolio para extraer y mostrar una foto de un X666 y preguntar si era ese aparato el que habían visto descender. Después de la confirmación volvió a hablar el Pepe.
-Yo tengo que decirles algo que no quisiera que entendieran como desde la autoridad del estado sino… desde la confraternidad de los pocos que somos en este pequeño país que no puede ni soñar con enfrentarse a los grandes poderes del mundo. Ustedes han visto lo que nadie debía ver… Ya sé que no es su culpa pero…-bajó la mirada- a todo los efectos prácticos eso que ustedes vieron nunca ocurrió. –Levantó tímidamente la mirada.- Dejemos los misterios para el mundo de los misterios…-Terminó separando las manos en silencio, como mostrando que entre ellas no escondía nada.
Manuel le interrumpió.
-Pero usted vio las burbujas en el piso allá en Fray Bentos, no?
-Es posible…
-Y ahora está sabiendo que lo que provocó el incendio fue la caída de una bola de otro mundo, no?
Mujica se puso pálido. Juntó los carrillos como un viejo jabalí desdentado y suspiró al tiempo que el hombre del ministerio levantaba su extraño celular y presionaba varios botones en él, sin pronunciar palabra. En la distancia comenzaron a sonar reconocidas sirenas que comenzaban a acercarse…
Manuel dio un repentino salto escapando de la rueda y corriendo por el patio antes que ninguna mano le detuviera ni ningún arma le encañonara. Saltó el carrito y siguió a pesar de tropezar con el rastrillo y pisotear las hormigas. Saltó el tejido del fondo y desapareció de la vista del hombre de gris que sólo quería cerciorarse de la dirección de la huída para indicarla por el aparato a los patrulleros que ya llegaban.
El hombre del Ministerio pidió un helicóptero. Mujica se levantó de su lugar y comenzó a gritar cosas por su propio celular. Puteadas y otras cosas que fueron interrumpidas por los otros gritos, los de Ernesto y Giorgionne.
-¡Esto es una traición!
Mujica sin saber a quién atender, si a las personas o al aparato, apenas musitó:
-Estoy atado de pies y manos…
Salió de la casa rumbo al Jeep, con paso lento y desarmado seguido de cerca por Pepponne y sus dos sombras
Por el claro del pinar apareció pistoneando un helicóptero de los grises.
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