martes, marzo 30, 2010

803. Cuando la verdad es la mentira

Ni que decir que ya lo había sospechado. El universo todo no resultaba ser más que un conjunto desordenado de cosas parecidas, de versiones más o menos retocadas de una misma foto, pero no para mejorarla ni para cambiarla en algún sentido determinado. Simplemente al azar, por llamarle de algún modo al conjunto infinito de nuestras ignorancias. Pruebas y errores. Chapuceros proyectos inacabados, llenos de borrones de tinta derramada, excepciones que confirman las reglas, años bisiestos y omisiones inadvertidas.
Y encima esto ahora. Caminando siempre en el mismo sentido no se puede llegar al mismo lugar al otro lado de la bola. Ni bañarse en el mismo río ni compartir la desnudez con la misma persona... Un mundo de porquería!
Comenzaba a añorar aquel mundo viejo donde el sol a la misma hora salía día a día por el mismo lugar del horizonte. Detrás de los mismos árboles, aquellos bajo cuya sombra veraniega, a la hora de la siesta, los caminantes descansan en el placer de la conversación. Luna nueva o cuarto menguante, de lunes a Domingo, con más certezas que apremios por descubrir los últimos secretos que se esconden en los recodos de la vida... Porque en aquel mundo viejo cada paso era un avance que nos elevaba a la colina desde la cual divisaríamos la totalidad del sentido de la existencia. En cambio ahora...
Allá hasta los dioses y los diablos eran por cierto predecibles, buenos o malos, pero eternos e inmutables. No este conjunto de de histéricos personajes que no terminan de traicionarse cuando ya están planeando la próxima alianza contra el anterior aliado...

-Así que cada vez que bajabas a la Tierra ten encontrabas con otro Manuel diferente aunque parecido?

-Es posible, Manuel. Es posible, pero no seguro. No es posible hacer una afirmación categórica. Estamos llegando al fin de las posibilidades de la lógica. Nuestro pensamiento no es capaz de ir un poco más lejos. Llegamos al punto en que la verdad se confunde con el error... Sólo nos queda vivir, Tendremos que renunciar a las preguntas.

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