sábado, abril 11, 2009

679 La discontinua continuidad

Pero no. Ya dentro de la casita prepararon café en jarros grandes y en rueda, casi sin mirarse a la cara, murmuraron pensamientos inconfesables. Extraña la sensación de ver el comienzo del día sin tener ninguna propuesta que aguantara segundas pasadas ni generara una pizca de entusiasmo. Ninguna propuesta en la evasiva mirada de Vittorio hacia las ramas del árbol que se veían por la ventana. Ninguna en Margarita ni en la Magda, empeñadas ambas en que fuera otro quien rompiera el silencio. Pero especialmente, ninguna idea lograba salir a la superficie de la laguna mental en la que se había sumergido Manuel. Aguas profundas. Un compás de silencio que, empeñados en sumergirnos, aveces nos acerca a la luminosidad contradictoria que anida en lo más hondo. Allá donde lo pequeño vuelve a ser lo grande y lo oscuro, lo más luminoso. Donde el mismo silencio nos susurra que la única solución al laberinto no existe antes de que la inventemos. Como ser decir que la misma falta de pruebas venga siendo una prueba porque nunca se ha podido demostrar con pruebas que algo no exista... No, se vuelve demasiado entreverado.
Le pasaba siempre lo mismo cada vez que se le daba por jugar al ajedrez. Poco placer el de jugar con las reglas del juego, cuando nadie participa del mismo. Lo mejor es cuando cada uno cree ser el único tramposo. Sin adivinar que todos lo son y que además las trampas son siempre parecidas. Tan parecidas que las hay sólo de tres modelos básicos, a saber; Ja, ja !!
Claro que el juego sería más interesante... Como el de ahora... que sería más interesante visto como un estado de un juego donde varios jugadores  se pasan haciendo Lobby para cambiar las reglas del juego.

Ellos piensan que deberíamos ver como algo deseable que la continuidad del espacio y el tiempo fuera total sin huecos,poros ni burbujas, aunque para convencernos tengan que cortar camino por un agujero de gusano.
Otros, que la continuidad de las cosas no es más que el nombre que le damos a la combinación de elementos que llamamos continuidad. y que en sí mismos no son contínuos ni lo contrario.
Otra cosa.
Pero otra cosa que junto con otras más son el sustento de otros universos que no alcanzaríamos a comprender. Abajos con sabores de fruta y líneas sonoras, por decir algo. ¿Quién se podría imaginar una sensación que no fuera capaz de sentir..?

-Manuel.

Parecía la voz de Magda. Por ejemplo si se  cambiaran de golpe  los lugares entre la imagen de la flaca y el de su voz...

-Manuel.

-Sí parecía... Que cuando hubiese sonado esa voz que reconozco como de ella, viera en cambio su cara y sus labios pronunciando mi nombre pero sin escuchar nada... Pero qué más...? Nada puede suceder, o mejor, de nada podemos ser testigos que no estuviese dentro del campo de nuestras posibilidades. Lo inimaginable nunca pòdrá existir para nosotros aunque exista para otros...

¿Qué querría la flaca...? que me habla sin que yo la vea... eso! ¿Qué pasa?




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