miércoles, enero 23, 2008

463 ¿La guerra o el pato?

Porque es en ese 10% de la persona donde nace la contrarrevolución. Echa raíces en el terreno fértil de esa sensación de estar siendo manejados, usados para dar la apariencia de una verdadera democracia, conducidos de alguna manera que no terminamos de entender pero que está ahí envuelta en las acostumbradas palabras de unos cuantos a los que la asamblea por lo general termina dando la razón. La segunda etapa, que ya comienza, es la de no decir lo que en realidad pensamos, sino aquello que parece "políticamente correcto", reservando la discrepancia para el chiste mordaz cuchicheado entre amigos. Así nacen los líderes, apoyados por el grupo de los que creen en lo que él expresa, y por uno mucho más grande que descree de que su propia opinión pueda ser tenida en cuenta por alguien. Después, la tercera etapa, ya es conocida. El sector de los que nunca expresan su verdadera opinión sigue creciendo junto con el poder de los conductores, que muchas veces no son personas sino grupos de intereses...


Perdón.


Volvamos a los hechos...


Fue Margarita quién volvió a poner el punto sobre la i.


-Por lo menos deberíamos avisar a los otros de nuestra comuna.


Ernesto, con cara de haberse distraído, explicó su duda:


-¿Avisarles que se generaliza la guerra o que los patos están lavando el cerebro a nuestros niños?


-Las dos cosas.


Ernesto seriamente tomó su nuevo celular basado en la tecnología 5/25 y se dispuso a presionar la tecla que codificaba la palabra Magda... Dudó un momento, le parecía hasta un crimen interrumpir la luna de miel de sus amigos...


Margarita dijo estar extrañada por la ausencia de Cholo y Dengue. Especialmente de Dengue ya que tal vez Cholo tuviese por ahí alguna compañera a la que visitar.


-¿Y Dengue no? preguntó con simulada indiferencia Ernesto.


Margarita tomó conciencia del distingo inútil que acababa de hacer y que ya estaba hecho. Pensó para sí misma que nunca dejaría de ser tan pelotudamente parecida a su padre y calló.


Ernesto por fin presionó la tecla y levantó el aparatito hacia su negra oreja. "El aparato al que usted pretende acceder esta apagado"


-Es necesario que alguien vaya hasta lo de Manuel! Puede estar pasando algo!


-Vamos todos- invitó Giorgionne.



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