lunes, enero 21, 2008

462 La decisión de hablar

Hasta para mi es difícil referir todo lo que estaba ocurriendo en simultáneo en esas horas. Tengo fuentes muy confiables que me refieren on line todo lo que ocurre de relevante. Tengo imágenes y sonido de primera mano... No quiero que esto se sepa, pero...¡Nunca podrán descubrirme!


El asunto es cómo referir tantas cosas simultáneas con sus respectivos significados y matices sin haber concurrido previamente a algún taller literario donde se explicaran estos temas! La contrarrevolución se venía gestando desde dentro mismo de las comunas y desde hacía ya bastante tiempo. No es este asunto mío pero podría mencionar miles de episodios reales de los que era posible deducir una tabla de valores ligeramente sesgados hacia el progreso y la comodidad. Simpáticos valores que nada de malo conllevan en sí mismos mientras sean perseguidos dentro del respeto a las posibilidades de que haya de los mismo para todos. Yo digo. A veces, que pensáramos en la posibilidad de que cada habitante mayor de edad del planeta tuviese un auto... Bueno, el automóvil no es una cosa justa. Un invento para ser disfrutado por una minoría que comparte con el resto soló los gases de escape. Sería hasta fácil hacer esa simple cuenta. Digamos platos. ¿Todos los habitantes de la tierra comen con la comida sobre un plato, o cosa equivalente para cada cultura? Respuesta: No todos, pero no habría problema de aumentar la producción sin agotar ningún recurso. Platos aprovados. Claro que en la práctica resultaría tan engorroso como cualquier trámite sensillo efectuado en cualquier oficina.. Oficina.... Serían necesarias las oficinas? Por ejemplo podría cada humano ser el dueño de su oficina? Poner sus sellos achatando los documentos que guardan presurosos los transpirados empleados... que no podrían existir porque cada unos tendría su propia oficina y a esa hora debería estar achatando papeles a sellazos mientras sus empl... Oficinas reprovadas! Pero nos vamos de tema...


La contrarrevolución se había gestado en diálogos de vecinas por encima del cerco. En el tipo de mueca risueña que un vecino le dedica al chiste político de otro que lo hace sin querer tantear el estado de opinión del primero, sino... Ah pero es interesante saberlo de todos modos! Es decir. La gente protagonizaba pero no era del todo protagonista. Mantenían un diez por ciento de tendencia a echarle la culpa a los otros, "Ellos", como si no se tratara de "nosotros". Sabían el verso de la asamblea soberana, pero.. siempre habían sentido la extraña sensación de que algo o alguien manejaba todo aquel mar de contradicciones hasta un acuerdo general. No terminaban de convencerse de la tan sencilla realidad de que cuando nos decidimos a hablar nos decidimos a hacernos escuchar. Por mágico que pueda parecer la decisión es de todos en esos casos.

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