martes, enero 05, 2010

776. Frente al misterio

Vueltos al rectángulo del rededor de la puerta, mesa, se sonrieron en reconocimiento del miedo sentido que les aunaba más. Magda hizo volver la atención sobre la fotografía que había quedado en el medio. Mostró allí, señalando, que sobre un costado del grupo se veía asomar la cara inconfundible de Manuel, con rulos y todo, cayendo sobre la frente, y más a la derecha, apenas asomado entre dos desnudos, una banda vertical de piel morena que ondulaba debajo de lo que parecía ser el brazo del mismo Manuel.

-Esa se parece a mí...

Todos quisieron comprobarlo. Porque las cosas extrañas se miran mucho más que las comunes. Tenerlos allí y haberlos tenido allá... Sacarlos de aquel pasado legendario y dramático para sentarles enfrente y sufrir el miedo de la existencia actual con todo el sudor del pulso y la materia palpable....

-¿Pero cuales son los verdaderos...?

Pregunto Jack, sin querer preguntar sino expresar su desconcierto ante las realidades duplicadas.

-¡Entonces en otro mundo hoy no disparé corrido por los bichos...? ¿En los otros mundos también existen los mismos días? ¿Existen al mismo tiempo...? Es decir...

A qué discursear sobre lo que se ignora? Hubiera podido decirles su parecer sobre las múltiples dimensiones del tiempo que se entretejen como los hilos de un tapiz hecho en un telar incomprensible, en el que lo de abajo está arriba pero también al costado, sin estarlo ni poderlo palpar en ningún lado. Decirles que en su opinión no se puede afirmar que hayan cosas simultáneas. Mundos simultáneos, días y horas de un año y de un lugar en el espacio. ¿Cómo probarlo? Apenas sabía que era posible viajar entre los mundos y encontrarlos en momentos aproximadamente similares a veces y según algo tan frágil como la memoria personal que... ¿es acaso continua y coherente?
Prefirió callar y dejarles disfrutar de la sabiduría del ignorante: Enfrentarse al misterio.

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