sábado, enero 03, 2009

640. NADIE SE ATREVA

El otro era Cholo. A Manuel le dio emoción ver la viva estampa de su amigo de allá que acá le venía haciendo un saludo con la mano abierta, se bajaba sonriente en su cara de mandinga y venía al encuentro del grupo que se había formado en la puerta de la casa, medio adentro, medio afuera. Saludó a la uruguaya, con monosílabo gutural, y esperó a que Ernesto perorara los motivos de la urgencia con Vittorio, quién hacía piruetas verbales para evadir su olvido y rellenar el vacío con la emergencia de la emergencia.
Al parecer la reunión no era tal, como ya todos habían sospechado, sino apenas un encuentro entre aquellos dos que compartían la preocupación por el desvío ideológico que descubrían en los actos del nuevo gobierno de izquierda. Habían querido intercambiar ideas sobre posibles correcciones generadas desde las bases y posibles maneras de lograr que alguien en las alturas se dignara a escucharlas. Había llegado Ernesto al parador del Pichi en busca de Vittorio estando allí el Cholo arreglando el DVD, completamente ajeno al tema, aunque como siempre material de fácil combustión si se rociaba con temas políticos.

-Me preguntaba si habrías encontrado al pariente de tu mujer, ese. -decíale Ernesto a Vittorio, ignorando a los dueños de casa, tal vez por no conocerlos. Con eso Manuel supuso que hablaba de Peponne, el gordito secretario de Mujica, que allá en el mundo original tantas veces hiciera de intermediario sin traicionar a ninguna de las partes.
Pero Giorgiopnne seguía insistiendo conque no era cuestión de contactos sino de lograr que todos los del comité de base se interesaran en el tema y apoyaran un movimiento dentro del congreso. Cholo estuvo de acuerdo porque había que consolidar el poder de las bases.

-Para los de arriba todo es cuestión de que las cuentas cierren al modo capitalista. La gente tiene otra ciencia económica. Primero las necesidades de la mayoría.

Manuel sonrió. Siempre le había causado gracia la expresión "ciencia económica" en boca de entrajados señores que todos los días salen al salvataje de los bancos que los banqueros vacían. Se acababa de enterar de que su madre biyutera andaba a salto de mata evitando que le obligaran a inscribirse en el monotributo.

(Nadie se atreva, a tocar a mi vieja. Porque mi vieja, es lo más grande que hay)

Se atrevió a meter la cuchara:

-¿Y si en vez de comité de base organizaran una verdadera comuna...?
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