martes, enero 20, 2009

650. No se me ocurre nada

Estaba frente a un alienigena! Un ser morfológica y psicológicamente similar a un humano pero venido de tras la cortina de hierro de las distancias siderales. El tan esperado E.T., pero de un mundo no sólo paralelo al nuestro, sino especialmente especular. Imágenes invertidas de los seres reales de aquí... Seguro que con corazones derechistas y hemisferios entrecruzados... Aunque, por lo que decía recordar el sujeto, imágenes no muy fieles. Qué gracia!, como que entre los dos mundos se hubiera puesto un gran espejo, pero mentiroso, que muestra... todas las cosas parecidas, no iguales...
¡Basta ya!
Otra asimetría: el sujeto vino sabiendo de la existencia de mundos paralelos... En cambio el verdadero Manuel, el de aquí, es difícil que considerara la posibilidad... Su novia le creyó loco a éste por hablar de esas cosas.
No veo que hayan pruebas...!
La historia es que parecen haberse cruzado sin alcanzarse a ver y que ahora el Manuel de aquí viene a ser un desaparecido, tanto como aparecido éste.
¡Siempre el mismo crédulo!
Y el otro en vaya a saber qué mundos andará en estos momentos enterándose de que ha hecho un largo viaje.
¡Ciencia ficción!

-Decime, Manuel...?
-Si...
-En tu mundo todos tienen la mano derecha del lado izquierdo?
-Como yo. La derecha en la derecha. Ja. Y ustedes la izquierda en la izquierda. Ja.
-Pero... (cómo preguntarle eso...?) No sé cómo preguntarte. Es decir... No entiendo cómo te puede parecer que mi mano izquierda está del lado derecho.
-Así es cómo vos ves mi mano izquierda. A mi me pasa lo mismo. Ya está todo claro, no me daba cuenta! Ha sido una cosa producida cuando el cambio de dimensiones... alguna no...
-¿Alguna no qué...?
-No sé... Yo no sé nada de eso pero... a veces es como que se atracaran.... yo me las imagino como las páginas de un libro que cuenta en cada una una nueva versión de la misma historia.
-Me quedé en lo de que una no sé qué...
-Claro la dimensión que marca eso de derecha izquierda se ve que se enganchó mal y quedó dada vuelta.
-...¿se enganchan...?
-Ja. No sé, pero es lo mismo.
-¿Y entonces sólo vos has quedado dado vuelta...? Los de tu mundo son iguales a nosotros.
-Casi seguro. Pero yo no siento nada raro. No me siento dado vuelta. Mi corazón late a mi izquierda.
-Entonces la teoría del espejo cósmico no corre...
-¿Qué...?
-Nada... Y cuantas páginas puede tener ese libro?
-No sé... Yo he andado por cuatro o cinco...
-¿Parecidos entre sí?
-Los que yo visité eran muy parecidos, sí, como éste. Pero dice mi padre que hay mundos tan distintos que hasta a él le ha dado miedo de entrar en algunos. Ya te conté, mi padre, Mandinga...
-Oh, Manuel! Y querés que te crea esa también! ¿Que sos el hijo del diablo!
-No, del diablo, no! Mandinga es mi padre, el hijo del rey de la tribu mandinga pero en el otro mundo, un mundo que está colocado arriba de este y que cuenta con más dimensiones. Le llaman el Segundo Tiempo porque ahí hay dos tiempos al mismo tiempo. Ja. Ahí viven los muertos y los dioses no muy importantes en planetas parecidos a la tierra y... pòr allá cerca del centro de la galaxia... el barrio de los poderosos marcados por la luz de algunas estrellas que dicen que son de oro.
-Me vas a terminar contando que conversaste con Dios...?
-No... no...
-Vuelvo a pensar en la locura...
-Es natural... Tal vez haya alguna forma de que algo te convenza...
-No se me ocurre nada.




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