lunes, noviembre 12, 2007

429 LA ESTUPIDEZ DEL SISTEMA

Cholo entró en el terreno.

-Nuestra fortaleza no radica solamente en las bolas, sino en que es la gente la que ha llevado adelante esta revolución. ¿Cómo podrían vencernos…? Lo más que podrían hacer es derramar sangre estúpidamente, como cuando Viet Nam.

Y Manuel:

-Si es que les presentáramos batalla… Los podríamos ignorar. Dejarlos formar esos gobiernos títeres que acostumbran y no darles bola…Seguir con el funcionamiento de las comunas… no pagar los impuestos… no mirar televisión.

-Desatarían la represión. Encarcelarían a los dirigentes. Harían correr rumores de que algunos de ustedes ha traicionado a los otros…Tienen mil armas de ese tipo y una larguísima experiencia. El que no se afloja con las ofertas de dinero y poder se afloja con la picana eléctrica en los huevos o por la tortura sicológica. Lo habrán leído en Fahrenheit, no participar de la estupidez del sistema pasaría a ser grave delito.

-No creo que haya arma tan poderosa como el boicot total.

-Nunca se ha logrado. Por algún lado siempre revienta la cadena y un boicot a medias solo sirve para saber cuales son los eslabones débiles, los que prefieren la comodidad del alcahuete a los nervios del protagonista.

Cholo fue categórico:

-La experiencia que estamos haciendo no tiene ningún antecedente. Aquí no hay dirigentes que meter preso ni corromper. No se puede corromper a todo el mundo!

-¿Te parece…? –dijo Abelardo con evidente intención recursiva y continuó. -¿Qué será lo que han estado haciendo todos estos siglos? Con la enseñanza, con la policía, con la publicidad… La enseñanza al servicio de la obediencia y la genuflexión creo que ha sido lo principal. Han estado encontrando medios para frenar, cada vez más indirectamente, el avance de las masas. Seducirlas con migajas, entretenerlas con mucho circo y espejitos de colores, convencerlas de que la felicidad es tener lo que le dejan tener al que se porta bien y colabora.

-Pero eso se terminó –protestó Cholo. –Aquí en Uruguay la publicidad y los operativos de formación de opinión publica en contra de las comunas, se fueron muriendo solos por falta de clientela. La enseñanza se hace en cada comuna a partir de las explicaciones de que cada humano tiene una dosis propia de poder que es intransferible, que nadie ha inventado algo tan maravilloso como la dignidad humana, que los dioses son proyecciones de lo que el hombre siente adentro y que la libertad no es un derecho, es una obligación. Nadie puede huir de sí mismo …o por lo menos no debería…

Abelardo casi se puso a aplaudir pero se dio cuenta a tiempo de que todos le iban a criticar su antipática ironía. El muchacho era inteligente y joven. Admirable su convicción tratándose de defender una postura tan heterodoxa, pero…

-No sobrevaloren los éxitos actuales. Unos meses no son nada frente a la historia. Hay una muy basta experiencia de fracasos a partir del éxito…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

sábado, noviembre 10, 2007

428 UN SER IMPERFECTO

Aníbal quería saber quién era ese viejo de pelo blanco que hablaba como un filósofo chino y se lo quiso preguntar en voz baja al de al lado cuando bruscamente todos callaron dejándole con el volumen alto para que se oyera la pregunta y Abelardo levantara la mirada como un par de sables de plata que clavaban sus puntas a ambos lados de la cabeza del preguntador.

-Yo soy Abelardo Goiticoechea, un ser imperfecto que cuando niño en la tierra se llenó el cerebro de historietas, el corazón de heroicas emociones y el alma de la poesía del universo.

-Igual no entiendo por qué llora.

-Porque tarde uno comprender las cosas.

-¿Las historietas?

-No. Lo que es una persona y un personaje

-¿Cuál es la diferencia?

-El sargento Kirk, por ejemplo es un personaje…

-Que tiene su alma…

-Alma de personaje pero no alma de persona.

-¿Y cual es la diferencia?

-Ellos siempre van a ser los mismos. Nosotros cambiamos. Cuando tratamos de dominar a una persona la transformamos en un personaje al que le definimos todas las maneras de reaccionar, los gustos y los intereses. El que es personaje acepta el modelo que le presentan. Las personas ni siquiera se plantean la posibilidad.

Manuel se adelantó.

-¿Y yo qué tal?

-Sos persona Manuel, por supuesto, pero nosotros no tendríamos que haberte siquiera tentado. Quisimos hacerte personaje, transformarte en el nuevo Che Guevara que volando sobre una escuadra de naves luminosas liberara al menos América Latina de la dominación por el dinero y el poder.

-Tendría que no haberles dado bola en nada…

-Muy difícil, te apabullamos a tecnología.

-Y además dejaron la puerta abierta para que entraran los ángeles y me vinieran a raptar!

-Fue un error estúpido, lo reconozco.

-¿Y ahora qué hacemos?

-La brecha está cerrada. Puede venir de tanto en tanto algún ángel pero no creo que se ocupen de hacer operaciones ellos. Vienen por tareas administrativas de control de lo que hacen los de arriba que son los que están a cargo del dominio del planeta. O sea que… Si hay enfrentamientos ustedes tendrían las de ganar por la diferencia de la tecnología en materia de naves. Los ángeles siempre se han negado a transferirles esa clase de conocimientos.

Cholo ahora se rió casi con entusiasmo.

-Así que otra vez será solamente entre nosotros y ellos?

-Por eso te decía al principio que tenían buenas posibilidades de éxito pero pasando por el peligro de tentarse con el poder… Tendrían que tomar conciencia de que en caso de ganar la guerra sería tal el poder que se centraría en ustedes, que podría llegar a serles imposible no abusar.

-Ganaríamos todos la guerra, no nosotros.

-Pero en las mentes de millones de latinoamericanos serían ustedes. Ahí está el poder.

-Las comunas se manejan todas con independencia…

-Pero pensando en ustedes….

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

jueves, noviembre 08, 2007

427 Tengo Algo Que Decirles

Fue entonces que Abelardo apareció caminando lentamente, cabizbajo y meditabundo, hasta reencontrarse con el grupo que le había olvidado en el lugar de la reunión anterior. Algo en él hizo que todos se callaran. Parecía venir soportando una pesada carga que seguramente ansiaba alivianar.

-Algo tengo que decirles al respecto…

Fue a sentarse a un costado sobre una saliente de la arenisca de la pared. Desde allí levantó apenas una mirada opaca que abarcaba a todo el grupo.

-Yo he sido culpable de muchas cosas… Reconozco que me he metido, por insano interés, en cuestiones en las que nunca debí meterme. Alteré el libre y natural curso de los acontecimientos… por amor… por vanidad intelectual… por estupidez. Después…Lo induje a mi amigo Germán a que probara a su vez de proyectar sus técnicas literarias a las cuerdas dimensionales del universo que habíamos descubierto. Reaccioné cuando ya era tarde y se había abierto una brecha por donde era fácil pasar de nuestro mundo al de los vivos cosa que podrían aprovechar otras gentes tal vez con no tan buenas intenciones… Pero para reaccionar debía contrarrestar los cambios ya en curso de acción o al menos compensar los males que esos cambios provocaran en personas inocentes… Para eso… era necesario determinar exactamente cómo hubiesen sido las cosas si no hubiera ocurrido la pequeña corrección de coordenadas en el sistema multidimensional…¡Pero eso nos resultó siempre un problema imposible de resolver!

Abelardo lloraba. El segundo en poco tiempo que la emoción le ha desbordado dentro de la caverna.

Manuel fue hasta él y dejándole unos instantes de desahogo, después le preguntó:

-¿Querés decir que no saben cuanto cambiaron la historia?

Abelardo apenas levantó la cabeza.

-El futuro…

-¿Qué tal vez no cambiaron un carajo?

Ahora se enderezó.

-No. Yo creo que algo sí cambiamos. Pero no sabemos cuanto.

-Y decime, abuelo… Esas técnicas literarias aplicadas a las cuerdas ¿cómo eran?

Abelardo giró la cabeza y habló con energía.

-No. Ni por un instante pienses lo que estás pensando! Nosotros alterábamos algunos detalles en las probabilidades de que ocurra algún acontecimiento fortuito en un determinado momento y lugar. Con eso pretendíamos aumentar la tendencia históricas a concretarse en realidades más a nuestro gusto y convencimiento… Pero lo del blog ese que sale en internet, nosotros no hemos tenido nada que ver. Hasta creíamos que era otra de las actividades del grupo de ustedes, Los Maquis.

Manuel se cuadró serio frente al viejo.

-Y ahora quieren que esto sea siempre una historia heroica?...Para eso aparecieron los ángeles, no?

-No, Manuelito… No es así… Nuestra culpa fue facilitar la pasada por esa brecha que te decía, pero… Nosotros no queremos que vivan de guerra…queríamos otra cosa…

-¿Qué querían?

Abelardo dejó brillar sus iris almendrados en el aire de la cueva al sonreír culposamente.

-Una revolución libertaria en la tierra y… yo, además quería tu felicidad Manuel.

-La revolución está en marcha…

-¿Y tu felicidad?

Manuel no pudo disimular un gesto de impaciencia.

-Mirá…soy bastante feliz pero… si no se hubiesen metido a jodernos la vida tal vez sería mucho más.

El abuelo, aunque avergonzado le sostuvo la mirada.

-Creeme, Manuel, hace tiempo que nos prometimos no cambiar más nada. …Ni siquiera para tratar de retroceder los acontecimientos a los derroteros originales.

-¿Y la brecha?

-Está cerrada.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

miércoles, noviembre 07, 2007

426 ¿No será esto una fantasía?

Olvidaron los cadáveres y fueron todos a rodear a Cholo para lograr que poco a poco se incorporara perdonándose, aunque fuera en parte, el acto aborrecible de matar para vivir. Lo fue logrando y poco a poco pudo levantar la mirada para ver a sus amigos.

-Tendríamos que encontrar la manera de evitar eso.

-No se puede –le dijo sorpresivamente Manuel, poniéndole una mano sobre el hombro- La vida y la muerte se mezclan en la que nos tocó vivir. Esto estaba escrito.

Cholo se despabiló.

-¿Qué estás diciendo?

-Que estábamos tratando de evitar el derramamiento de sangre y ocurre justo esto. No es casualidad.

-La posibilidad existía…

-Pero vos no notás que hay como una tendencia a que entremos en una historieta heroica donde pelean dos bandos, uno bueno y otro malo.

-Nosotros somos los buenos, supongo.

-Sí, pero no importa--- ¿Sabés qué? Nos necesitan…

-¿Quién nos necesita? ¿Y para qué?

-Somos los personajes…

-Ah, eso otra vez…! …¿Quiénes?

-Yo qué se quien puta escribe esta historia… quién sea, nos necesita porque sin personajes no hay historia

El Cholo recuperó el humor. Se reía.

-Nos podríamos declarar en huelga. No hacer nada, no hablar.

-Ja, yo creo que si lo hacemos, los tipos adaptarían la historia a eso y nos meterían en nuevos problemas para obligarnos a actuar.

-Pero te los supones omnipotentes?

-Yo qué se! Un escritor puede inventar las situaciones que van a rodear a sus personajes.

-Pero esas situaciones son imaginarias. Solo ocurren dentro de la fantasía…

-¿Y esto que vemos…no será una fantasía?

Cholo se impacientó.

-No esta pared es de piedra y si le pego me lastimo. Los muertos que están allí, están allí y están muertos.

Manuel sonrió compasivo.

-No me hagas caso…

El silencio no duró dos segundos hasta que la carcajada de Mandinga empezó a crecer y rebotar en todos los recovecos de la caverna. Se golpeaba la cabeza y la cara con las manoplas como un perfecto simio sacudido de risa tartamuda.

-¡Es un genio! No me digan que no es un genio. ¡Fíjense en la forma que lo dijo! Pensar que algunos escriben libros que nadie entiende…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

sábado, noviembre 03, 2007

425 El Llanto de Cholo

Manuel sabía que no lo iban a matar. No iban a hacer algo tan antinatural aunque fuera costumbre en esos casos en que nadie piensa que el acusado se pueda recuperar. Ejecutarlo así sería como pretender tener la razón de una manera absoluta, sin ninguna clase de matices… Ahora… Dejarlo suelto era demasiado peligroso…

Cholo sabía que no lo iban a matar. No iban a hacer algo tan reñido con todos los principios humanistas como matar a un sujeto indefenso por muy asqueroso que pareciera…Ahora…¿Dejarlo libre…?

Ernesto Federico sabía que no lo iban a matar. No era esa la vibración que estaba emitiendo el grupo ni el ánimo que anidaba en su corazón…Ahora bien… ¿Qué hacían?

Dengue sabía que no lo iban a matar. Miró la cara del hijodeputa y encontró aquí y allá, en esa anatomía, pequeños indicios coincidentes con cosas que él había visto en las máscaras de sus pesadillas. Ahora, pensó, nosotros estaremos siendo esas máscaras para él…Habría de ser muy fuerte el miedo que tenía y por lo tanto mucho el ingenio que estaría consultando para zafar otra vez y seguir masacrando gente. No lo podían largar, pero tampoco ensuciarse las manos con sangre.

Chumbo se imaginaba que sus amigos no se iban a animar a matarlo. Era natural, todos ellos siempre habían elegido el método blando y mental para las rebeldías. Tal vez tenían razón, él lo podía aceptar y convivir con esta gente tan poco preocupada de demostrar quién es más macho como le había tocado a él aprender a la fuerza, desde que tenía memoria. Aunque pareciera que estaban jugando un juego de niños… Convivir con gente de la que no hay por qué cuidarse tenía también su encanto.

Vittorio Giorgionne sabía que no era posible ejecutarlo, cosa que de alguna manera se merecía, sin quebrantar todas las imágenes internas, identificatorias del grupo. Sería una herida imposible de cicatrizar y por eso capaz de terminar con el grupo mismo. Ahora iban a tener que exprimirse el cerebro para sacarle la solución al dilema…porque la tercera posición, la condena de cárcel, tampoco parecía viable.

Magdalena sabía y quería que no lo mataran. No quería llegar a ver a los suyos como seres sanguinarios. Ahora… Las alternativas parecían pocas y nada bonitas.

Margarita sabía que los hombres se iban a romper la cabeza pensando los argumentos a, b y c para contrastarlos con los d, e y f y sacar las probables conclusiones 1, 2 y 3 que serían las que ella había pensado desde el principio sin ningún argumento.

Nilo sabía que estaba de visita pero pensaba intervenir en la discusión porque los crímenes de Dow eran contra la humanidad.

Mandinga pudo leer algunos de esos pensamientos con resignación. Sabía de antemano que no lo iban a condenar a muerte, única cosa que podría detener a aquella máquina sin alma y mandársela a sus parientes allá en el segundo tiempo. Que se le iba a hacer, sus amigos eran humanos, la especie más contradictoria que nunca se haya visto. La especie que tanto masacra millones en frigoríficos humano, como llora enternecida por una escena sentimental.

-¿Me permiten proponer una solución transitoria?

Las miradas que se intercambiaron fueron permisivas. Cholo, sin bajar el arma que colgaba de su cuello y de perfil le contestó

-¿Por qué transitoria…?

Mandinga encogió los hombros –con lo que parecía más alto y feo- y abriendo las palmas inocentes a los lados –como si esperara ver si llovía- dijo:

-Porque no creo que lo puedan resolver ahora sin consultar a todos los pueblos que han sido víctimas de ese sujeto…

Aníbal gritó “Guarda que atacan” y cuando miraron restallaban las armar de Cholo y Chumbo, que casi habían caído en distracción al momento en que los clones arremetían por tres puntos al mismo tiempo con pretensiones de que los laterales llegaran a quitarles las armas. Quedaron tres hileras de cadáveres en un charco de sangre gris y el lamento desesperado de Cholo que lloraba hecho un ovillo sobre el suelo.




(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)