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martes, enero 06, 2009

643. Rock and Roll

Magda entró a la casa con el ánimo cambiado. Desde un rato antes su mente venía jugando con las imágenes en una especie de antes y después. El antes eran los recuerdos de cuando Manuel aun no había enloquecido y escuchaba a Cholo con reverencia... por unos minutos; que era todo lo más que podía retener un conjunto de ideas organizadas en un discurso. El ahora, lo que acababa de presenciar. Este flaco desfachatado que había mantenido a raya a varios espadachines de la argumentación, esgrimiendo las espadas que estos mismos habían dejado caer. Era como para reconsiderar la nefasta fama de la locura, se decía, canturreando una alegre canción, por los antiguos rincones donde hacían eco las primeras sensaciones del amor. Y justamente, en eso estaba cuando el inefable le lanzó en giro, tomándola apenas de una mano, como en un rocanrol que pedía espacio al entrar en la cocina, y la volvió a retraer, cuando el largo de los brazos se estiraba haciendo de resorte para terminar a lo Travolta, en el beso del afiche.

Ja ja

Ahora la tomaba de ambas manos y sorpresiva mente la hacía volar de una manera que no sabía posible y volver a picar con los pies en las baldosas e ir hacia atrás un par de pasitos y volver... ¡¡Pero si nunca le había visto bailando un rock and roll !!

-¿De dónde sacaste esto?
-¿Y vos? ¿Vos, de dónde lo sacaste...?
-Yo te dejé hacer... te seguí.
-¡Eso! A eso te quería invitar... Hagamos como en el baile. Yo sé que creés que estoy loco y voy a bailar con tu creencia. Voy a ir al psicólogo para que me cure. En cambio yo creo haber vivido en otros mundos. Te podría contar cosas interesantes, no te asustes... Bailá conmigo.

Los ojos de Magdalena se aguzaron y brillaron como los de una zorra. Había captado la idea.

-¿Y cómo te animás a proponerme una cosa así ? Qué me meta en tu locura...?... ¡Sí! Dale, contame ahora, contame todo... (beso). Volveme loca. (beso)(beso)(beso)

Pero Manuel supo que algo no estaba bien...

-¡Dengue! ¡Se ha escapado! Se nos ha ido. Allá va en la bicicleta de Manuel. Se va a dar un porrazo!


miércoles, octubre 22, 2008

614. El Mensaje Oculto

Mandinga intercedió para explicar que había encontrado a Jesús todavía ignorante de la guerra cósmica, en medio del festival de las flores, la poesía y el rock.

-¿El rock..!
-Sí, qué tiene de raro? El rock, la birra y el porro...

Ernesto le interrumpió.

-¿Pero el señor..., es el mismo Jesús? ¿El que todos conocemos...?

Jesús largó la risa.

-No me digan que creyeron lo que de mi cuenta ese libro corregido y editado por los curas, ja ja!

Ernesto, todo colorado, sin embargo argumentó:

-Bueno, tan mal no le han pintado solo que..., allí toma vino y nada dice sobre que fume, ni que fuese poeta... o músico...
-Olvídense. -el gesto de aquella mano espantando moscas fue muy expresivo.

Magda, todavía argumentó:
-Pero si es todo mentira. ¿Por qué no volvió usted a decirlo?
-Ja ja, porque entre el viejo y las arpías de la iglesia me habrían arrancado las tripas otra vez.
-¿Entonces es cierto que lo mataron en la cruz?
-Junto a mis amigos ladrones...
-¿Era usted uno de ellos...?

Cristo chasqueó la lengua. Mandinga explicó que estaba molesto con los constantes "usted" y dirigiéndose otra vez al nazareno le instó:

-Dale, seguí.

-Nunca pude ser un verdadero ladrón, esas personas que desde chicos comprenden que es la manera mas digna de no morirse de hambre. Ladrón o bufón en la corte de los poderosos. A mi me invitaban a comer para escuchar mis palabras y sentir un nudo en las entrañas al escuchar la verdad esa que yo no les decía, que yo nunca les estaba diciendo, pero que ellos creían escuchar porque en realidad ya la conocían de antes. Era como otra clase de bufón. El contra. El que no hace reír sino avergonzarse y prometer un cambio de vida que por lo general era rápidamente olvidado. Yo les hablaba en parábolas, eso es cierto, pero no como se dice que para que nadie entendiese sino aquellos ya iniciados en mi doctrina. Les hablaba en parábolas porque ya desde esa época soñaba con ser poeta, y a veces me dejaba llevar por la cadencia de las palabras sin preocuparme mucho por lo que estuvieran entendiendo. Era muy joven y la heroica supervivencia de los humanos me llenaba el corazón de congoja. Me identificaba con ellos. Quería ser uno de ellos.
-Bueno, es mitad humano, no?
-Yo qué se...
-¿Cómo que no..., sabés...?
-Es que no lo sé... Dentro de lo que yo conozco hay muchos seres parecidos pero..., justamente al que menos me parezco es al que se supone que sería mi padre. Tengo muchas dudas... Podría ser hijo del carpintero no más, aunque él nunca haya dicho esta boca es mía.
-Pero viene quedando en pie la verdad de que predicabas para que la gente mejorara espiritualmente...
-Ni siquiera eso. Parece que no han entendido lo que antes he dicho. Mi mensaje nacía y crecía en la mente de cada cual, yo apenas pronunciaba palabras que me parecían agradables sin preocuparme por su significado.

Mandinga dejó escapar su aguda risita. Todos se acomodaron en los asientos. Manuel le preguntó si tomaba mate. Magda se ofreció para hacer tortas fritas




jueves, agosto 09, 2007

362 LA SANGRE DE MANUEL

Contra todo posible pronóstico, el espontáneo movimiento de la creatividad individual en diálogo constante con la colectiva, comenzó a dibujar derroteros muy similares. En Bella Unión, los de la comuna preguntaron a Manuel –contestación del Cholo- por las resoluciones de Pando y Sarandí del Yi, que habían encontrado muy acertadas y querían implementar entre ellos, a parte de humildemente pedir si no les sacaban a los gurises a dar unas vueltas en bola. En Dolores festejaban que los compañeros de Juan Lacace hubiesen dado marcha atrás con la requisa general de casas que habían dejado en suspenso mientras se siguiera produciendo el reparto voluntario. Parte del festejo fue dar 25 vueltas en bola de más longitud que la Vuelta Ciclística. 100 pasajeros doloreños elegidos por sus vecinos bajo el compromiso de contar la experiencia a todos los que no iban. En durazno estaban muy ocupados organizando el festival de rock y candombe “Por si el rock te va” y “Paracandombear”, tanto que ni les pidieron para probar las bolas. Eso si, dijeron que estaban adoptando una guía de ruta cuyo lema central era “Todo es provisorio”. Que les estaba dando resultado para disminuir las discusiones acaloradas. En Colonia comentaron que la construcción del puente a Buenos Aires, después de todo, no parecía una necesidad tan urgente, ni comparación con lograr la misma asistencia médica para todos. En Rosario bajaron una rato a tirarse debajo de unos árboles donde el pasto verde estaba crecido. En Santa Lucía tomaron vino con los vecinos y fue dónde por primera vez escucharon la marcha de los muchachos peronistas modificada para hacerle decir “Manuel, Manuel. ¡Qué grande sos!” Se rieron un rato. Dengue empujó al Cholo y Manuel por hacer algo que ya se había olvidado sacudió aquel vaso que tenía en la mano con vino y…LOS BAÑÓ. Con lo que se detuvo la comedia en silencio porque varios fanáticos corrieron a los piés de los muchachos a mojarse los índices con vino derramado y hacerse cruces en la frente.

-La sangre de Manuel! –exclamaban con mirada errática pero ciertamente feliz.

Ellos los levantaron amistosamente del suelo tratándoles al mismo tiempo de llevar a pensamientos más realistas.

-Todos somos iguales. Manuel no es ningún dios.

Uno de los genuflexos se impacientó;

-Dejame en paz. Salí de adelante. Tengo que llegar hasta él de rodillas y tocar su vestido para ser sano!

-Tenemos a todos los médicos a nuestro servicio y gratis!

Pero el hombre no cejaba.

-Mi mal no es de este mundo.

-¿De cual?

-No se. Estaba escrito que yo dijera eso, pero… ¿Me dejás hacer el papel?

-Ah, eras actor.

-Lo soy, pero no se cual personaje sos vos.

-¿Y quién te contrató?

-El mismo que a vos seguro…Todo a de formar parte de la misma obra

Al oír esto Manuel se acercó.

-¿Qué decís?

-Que todo está escrito…menos esto. Ustedes me han hecho salir del libreto!

-Quién te dijo cual era tu libreto?

-Ah. Acaso a alguien se le dice cual es su libreto. ¿A ustedes alguien le explicó?

-No nadie…por eso mismo…¿Y cómo vos sabés que este es tu libreto?

-Ah, eso es fácil. No me digan que no les resulta fácil darse cuenta. Basta con ver cual es el hueco que va quedando en cada acción, en cada parlamento. Ese hueco es tu libreto. Lo que vos tenés que representar.

-¿Eso es lo que hacés?

A Manuel aquello le resonó de una manera muy especial. Si bien se libró de la alarma que le había asaltado cuando sintió que el vecino decía que todo formaba parte de la misma obra, enseguida comprendió que estaba esa manera especial de escribirle la vida a otra persona que consistía en rodearlo de situaciones que lo van llevando como el viento a la vela.

-¿Y como te das cuenta de la forma del hueco?

-Y… puede ser que en la escena que se está representando necesita un personaje más para estar completa. Yo me lo imagino imaginándome la misma escena pero completa.

-Pero recién dijiste que te habíamos hecho salir de tu libreto?

-Es una manera de decirlo! La escena que uno se imagina a veces arranca para otro lado y uno queda pagando. Fuera de foco.

-Eso ha de ser la libertad.

-¿Equivocarse?

-No, que se puedan borrar los libretos.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)