sábado, junio 02, 2012

898. Medio Brujo

 Era otra  vez la misma historia, o parecida. Resultara ser que Ernesto decía la verdad al  negar que hubiesen galerías debajo de la casa,  que simplemente lo ignorara, o pretendiera mantenerlo en secreto, de cualquier forma, lo dicho hasta el momento, y lo acaecido, no podrían más que destapar toda esa parte de la anterior historia, versión, o plano paralelo.. Manuel no podía dejar de anotar parecidos y contradicciones, variantes y omisiones.La otra vez Dengue 7 había podido escapar del cuerpo de Dengue de forma tan inesperada como su intromisión, ahora se iban a tener que ingeniar sin ninguna ayuda. Antes Dengue estaba en mejor estado de salud mental, Hora... Menos mal que no estaba el tarado del Dr. Bermúdez, aunque Giorggionne tal vez pudiera dar una mano...

-Habría que pedir ayuda a alguien que entienda de estados de confusión mental.

Nadie le contestó, Es que miraban hacia la puerta por donde todos habían entrado. En ella había un hombre parado, una figura grande, cuyos rasgos no se notaban  porque la fuerte luz de afuera le iluminaba desde atrás.

-Si precisan alguna ayuda... -dijo la figura.

Ernesto le miró.

-No Yaka, No te preocupes, si te necesito te aviso.

Era Yaka Zulu. ¡Notable!

Las convulsiones de Dengue habían cesado.
Bien.
Tal vez recobrara el conocimiento y fuera uno sólo entonces.

-Pero puedo ayudarles Don Ernesto. -insistió con todo persuasivo- No se olvide que tengo fama de brujo, je je.

Le abrieron paso hasta el cuerpo de Dengue que habían enderezado en el piso y que respiraba ahora más pausadamente. Yaka se encaramó de rodillas con una pierna de cada lado y acercó su cara a la de Dengue. Como que le fuera a mirar teatralmente a los ojos, pero manteniendo los ojos cerrados, un momento en silencio. Luego las manos circulando por el aire a lo largo del cuerpo...(Manuel notó que le temblaban)... aleteo de cabeza buscando un equilibrio o angulo correcto... Tal vez también olfateo porque las aletas de las narinas vibraron varias veces al tiempo que aquella vena de la sien latía con violencia alimentando el sudor que empezaba a brillar en casi todos los poros.

Susurró cosas incomprensibles hasta que Dengue abrió los ojos.... y los volvió a cerrar pero sonriendo.

-Ah... ¿Vos también viniste, Mandinga...?

                                                                                                                                                                      

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