miércoles, junio 27, 2012

905. Sanata

Lo cierto fue que durante buena parte de aquella tarde se la pasó tratando Manuel de explicarle a los otros el interés que tenía Dengue de que se fabricara este aparato generador, o mejor dicho, sintonizador de energías . 
Sonaba a sanata lo que este muchacho jardinero decía sobre las frecuencias de vibración de cada una de las dimensiones en un lugar dado y las maneras prácticas de aprovecharlas enganchándose uno en aquellas que le pudieran servir.
Pero cuando Ernesto Federico comenzó a interesarse y a hacer preguntas que daban por válida la teoría al Alcalde no le quedó más que sentirse profundamente ignorante. Siempre había creído que esas cosas que se decían en las novelas de ciencia ficción eran apenas procedimientos oratorios para engañar la imaginación de quienes, como él, carecen de una buena formación científica. Ahora parecía resultar que el Universo estaba dispuesto a dejarse extraer energía... ¿Energía? O eso de lo que estaban hablando. Y que esa energía era de un tipo "comodín", que se puede usar tanto para un barrido como para un fregado. O sea tanto para volar, sin alas y sin motor, como para separar dos almas gemelas.
No solo eso. Ya le habían pedido colaboración y él, tontamente, la había prometido! Ahora mismo debería salir con su auto para traer el rollo de alambre que recordaba tener al fondo del garaje, 50 metros serían suficientes mientras los otros iban a por botellas de plástico. Parecía chiste.

Con todo a medio camino decidió bajar en la farmacia de Don Miguel. Don Miguel era muy respetado por sus amplios conocimientos en casi todos los temas a no ser el fútbol. Le trataría de hacer hablar sobre el amigo Ernesto. No fuera que el hombre estuviera perdiendo la cordura


                                                                                                                                                                                       votar
Publicar un comentario en la entrada