lunes, julio 07, 2008

563. SOCIOS

Pero la señora de la peluca, que tampoco estaba dispuesta a pasar desapercibida, retomó su discurso levantándose del piso, donde habían hecho rueda alrededor del documento electrónico del cana, y poniéndose a caminar de un rincón a otro de aquel ámbito cúbico, mientras exponía los pasos futuros de su actividad comercial. Porque lo anteriormente enumerado, explicó desde su rostro ahora estirado en tetánica sonrisa, no iba a ser más que la tarea previa para conformar una amplia clientela de buen nivel, a la que posteriormente pensaba vender una serie de servicios exclusivos de esos que hasta ahora habían estado monopolizados por lo que se había llamado hampa. Lanzó una estruendosa carcajada durante la que volvió a perder la cabellera. Se agachó a levantarla y continuó:

-Estos sí que son buenos tiempos gracias a la genialidad de nuestro presidente. Ja ja Unicamente a Menem se le pudo haber ocurrido transformar el delito en una serie de buenos negocios al alcance de cualquier ciudadano emprendedor.

El cana no estuvo muy de acuerdo con esa línea de pensamiento. Se levantó también y rígidamente parado argumento en la necesidad de mantener el principio de autoridad consistente en que los negocios deben ser explotados por gente calificada que además aporte a las arcas del estado, o de los gobernantes, un porcentaje considerable de las ganancias.

-Si se permite que cualquiera robe esto sería un caos...

A la rubia tal argumentación le aumentó la hilaridad.

-No chavón. Estás completamente equivocado. No te has dado cuenta de que estamos en una democracia. Todos somos iguales. Todos somos socios. ¿No leíste acaso el nuevo código penal? El primer código del mundo que tiene veinte paginas escasas. Lo único que se considerará delito de aquí en adelante es el sabotaje a las leyes del mercado. Todo lo que genera ganancias, no sólo está permitido sino que será fomentado desde el gobierno, es decir el ejecutivo... Porque por suerte los otros poderes han sido privatizados... Te estás quedando en el 45.
-Pero...
-A ustedes les quedan muchas cosas redituables, de todas maneras.
-Pero si todos roban... ¿Donde quedan nuestras ganancias?

La rubia, sin abandonar la cripación que le hacía sonreir la boca y mostrar una mandíbula muy poblada de dientes, se puso sin embargo seria. No podía soportar, y se lo dijo al oficial, que, justamente un representante de la ley estuviese utilizando un lenguaje tan obsoleto.

-No existe más eso que llamás robo! Robo era la manera antígua que tenían los ignorantes para llamar a los negocios.
-De todas maneras, me parece que sería una competencia desleal. Yo he invertido todo lo que tenía para conseguir este puesto.
-Y te parece poco las ganancias que podrías hacer... Tal vez te falten ideas... Podríamos ser socios...
-¿Socios...?
-Si chavón! Mirá... ¿Y si nos chupamos esas dos rayitas que sobraron y...?
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