lunes, marzo 31, 2014

925. Cosas que pasan

Al escuchar aquello Rulo se puso erecto como un gallito de lata mirando la salida del sol.Sin querer afinó la voz y cacareó  sus razones para no bancarse tanta petulancia.
- Lo que te pasa es que estás envidioso, primito!
Manuel apenas bajó la mirada, era improbable que pudiera hilvanar un conjunto de palabras capaces de dar respuesta  a tanta pelotudez...
-Claro que está linda la moto, Rulo... Pero ya te he dicho que odio las motos porque hacen mucho ruido.
-Esas eran las motos de antes. Esta apenas se siente...!
-Bueno me alegro. Que la disfrutes...
-¿Me estás echando...?

Entonces fue que Manuel recordó que contra la pared, espantadas y quietas se habían quedado las muchachas. Esbozó una sonrisa nerviosa y se volvió hacia Rulo, completamente convencido de que debía bajar el tono de las ironías.

-No... hermano ¡ qué te voy a echar! Vení, te convido con un vino del bueno que me regalaron, mirá. -Le dijo con una mano sobre su hombro y caminando de costado hacia los vasos limpios, que estaban boca abajo sobre la bandeja  de aluminio anodizado, junto a la botella vordeaux de vino Tannat.

Todos brindaron por la motocicleta de Rulo.



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