jueves, abril 22, 2010

810. Ojos Tapados

Y era que la voz en off de alguna manera venía teniendo razón. O mostrando al menos otra de las maneras en que las cosas podían ser entendidas, interpretadas, traducidas o... Vistas como una gran broma. Una gran obra bromista. Una impresionantemente grande obra, inmensa y grandiosa que día a día leemos no con los ojos sino con ese otro órgano que es la conciencia, y que se escribe no con letras sino con universos  de tiempo y espacio y materia y energía. Así fácilmente. Con la varita mágica del director de orquesta, el gran bromista que logra siempre ocultarnos su identidad.

Sintió llegar a sus ojos las dos alas de las manos de Magda desde su espalda. Encantadora nueva escena. El dulce contacto de aquella piel que amaba y ese perfume que soló huele así sobre esa piel... Y... sin intentar abrir sus ojos se sumergió en el basto mundo del perfume, como se puede sumergir cualquiera en las aguas del gran acéano, para saber que también allí los infinitos son infinitos y que nunca en lugar alguno, por profundo y solitario que fuere, la oscuridad puede nunca más que la luz...

Por eso... mientras todavía las manos le tapaban infantilmente los ojos, comenzó a decir su parte, aquella que en ese mismo momento estaba, se estaba escribiendo:

-Quién es que me tapa los ojos?
-El monstruo de siete cabezas.

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