lunes, abril 13, 2015

944. Otra

Manuel cerró la boca. Sobre el perfil horizontal de los negros árboles se estaba asomando una luna enorme. El aire se había puesto ancho dentro del pecho. Hermoso todo lo que veía pero a la vez angustioso. Contradictorio. Magdalena era otra. La guachita Magda de toda su vida no era esta. No era que le faltase ninguna de las virtudes de la otra. Su belleza innegable, su bondad y paciencia que le tenía... y hasta el mismo olor en la piel! Nada, en nada se podrían diferenciar, pero... Eran distintas personas! ... y por lo tanto... Claro! con ella no había compartido todas aquellas aventuras en las bolas de cartapesta. ¡La guerra de la Federación Anarquista Latinoamericana contra los hombres grises! O contra los Ángeles y los arcángeles con su bolas doradas! Ni la cueva de Los Dogones con sus arcadas de arenisca rosada cavadas en la masa rocosa,,, Ni los TucuTucus inteligentes, ni las cuevas del Queguay...!

Caminaron uno junto al otro en silencio. El proceso era interior...
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