viernes, abril 24, 2015

947. Una mente enferma


 De la garganta de Magdalena surgió un ruido extraño, como que se hubiese atragantado con su propia lengua.

No se podía ver en la penumbra del callejón aquél, cual fuera la expresión del rostro de la muchacha, pero, podemos conjeturar que la vuelta del tema del otro mundo no le hubiera resultado estimulante... Es que ella creía honestamente que Manuel estaba delirando, entrando en un estado de confución mental, desorientación, en fin... por momentos parecía loco...

Con lo que quedaba planteado el problema de saber quién es el loco en cada caso. Si todo lo que hemos venido contando a lo largo de esta historia es más o menos verdadero, o, por el contrario, y como piensa Magdalena, simplemente Manuel está medio loco, las cosas son como ella las ve, y por lo tanto nosotros no existimos, ni nunca hemos escrito ni un sólo capítulos de esta apacionante historia, ni nos hemos esforzado para volverla inteligible para la especie humana...
Pura imaginación de una mente enferma




 
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