jueves, junio 26, 2014

940. Puta Madre


--Emmm... (silencio prolongado durante el cual Manuel se puso a mover un pié atrás y adelante como queriendo escarbar el piso a lo perro).
--Ehhh... (y a mirar el suelo como si se le hubiese caído algo)
--Esteee...( por fin levantó la vista. Parecía decidido y seguro)
--Mire don Miguel, por supuesto que me acuerdo de cuando iba de visita por la casa de mi abuelo. Me encantaba escuchar la conversación pero no entendía de qué hablaban. Solo recuerdo algunas palabras. Recuerdo claramente y repetido que... Bueno una frase que usted decía, le decía a mi abuelo con frecuencia que... algo así: "No Abelardo, con la Relatividad todo bien, pero esos de la Cuántica han de estar locos", je je, es lo único que recuerdo y todavía no entiendo bien a qué se refería.

Don Miguel se sacó los lentes y se secó los párpados con los dedos en un gesto característico. Levantó otra vez la cabeza y contraatacó;

--Noo, yo no dije eso nunca, muchacho, pero no importa... vayamos a mi pregunta y no te me escabullas: ¿Qué es eso de la segunda dimensión del tiempo?

Manuel parecía haberse acomodado a la situación.

--Algo que mi abuelo decía... que repetía.... era su dicho favorito. Si recibía una buena noticia exclamaba "¡La Segunda Dimensión del Tiempo!", y si se le caía algo, por ejemplo, y se rompía, en vez de decir "La Puta Madre", como decimos todos, decía eso...

Don Miguel se quedó un momento observándolo mientras su dedo índice subía y bajaba por su frente (tenía la cabeza otra vez baja), como haciendo rodar arriba  y abajo la pequeña pelotita de las ideas.

--No me digas que nunca le preguntaste por qué decía eso...
--... me acuerdo también que muchas veces ustedes se trenzaban con un montón de papeles y discutían. Que esto está mal, que esto está bien... y me daba cuenta de que algunas veces él le daba la razón y corregían las cosas que habían escrito en aquellos cuadernos gruesos y mugrientos.
--¿Pero le preguntaste, sí o no?

--Siii..., le pregunte....pero no entendí lo que me dijo.

El gesto defraudado de don Miguel fue lo suficientemente elocuente como para que la atención de Manuel pasara al segundo contrincante, es decir interlocutor, Vittorio Giorgionne, el licenciado en Psicología, que ardía de curiosidad por este personaje desconocido y sin embargo poseedor de información sobre su persona.

Vittorio se acercó una fila de sillas hasta quedar frente a Manuel y le hizo gesto de que se acercara.

--Parece que me conocés... pero yo no te recuerdo, perdoname... ¿Es que acaso hemos estado juntos en otro lugar...?

Manuel no debería haber contestado de la forma que lo hizo. Se salió completamente de libreto alterando el rumbo de esta historia cuando dijo divertidamente;

--Sí, claro... En otros lugares y otros tiempos... Nos conocimos mucho... Pero usted tal vez no lo recuerde, a todos se nos olvidan cosas

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