domingo, noviembre 30, 2014

943. Dejate de joder !

A la vuelta de la reunión Manuel trataba de explicarle a Magda el por qué de aquellas sonrisas que había esbosado cuando Vittorio trataba de disimular que había experimentado con drogas.

-Lo que le produjeron las drogas fue un viaje a un mundo paralelo. Un mundo paralelo donde me conocía, entendés...?
-Y vos como lo sabés?
-Porque yo vengo de allá...
-¿Has consumido drogas... cuándo...?
-No... vengo de un mundo paralelo... Parece que en cambio vos...
- Ah, Manuel! ¿Otra vez con cosas raras? ¡Dejate de joder!
-Pero Flaca, escuchame... No es que esté loco, es que he vivido cosas extrañas... tuve esa suerte o desgracia, yo qué se...
-Y cuando, a ver, cuando fue que te pasó eso. Nos conocemos desde que éramos gurises y nunca te ví drogado o volando por mundos paralelos.
-Escuchame, pensá en lo que digo... Yo hace pocos años que vivo en esa casa...
-Y yo también , claro, acá nació Ulyces. ¿Y...?
-Pero vos también habías venido huyendo de otro mundo... Los dos éramos alienigenas

Magda entrecerró los ojos.

-Uuuhhhhhhhhhhhhh

-¿Vos no te acordás de algo parecido, verdad...?
-Manuel estás delirando! Qué te pasa... desde cuándo...
-Lo que no se es si vos apareciste a remplazar a la otra Magda... O si fui yo que me cambié de mundo sin querer...
-¡Pará Manuel! PARÁ  !!!
-Si fuera así, yo habría desplazado de tu lado a tu otro compañero, el de este mundo...
-Parece el argumento de una película- remató Magda, sin gritar ahora, resignada, conteniendo las lágrimas.

miércoles, noviembre 26, 2014

942. Drogas

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Podríamos explicar la laguna que se ha producido en nuestra comunicación apelando a tantas cosas como las tormentas solares, el acelerado cambio climático o las reiteradas elecciones presidenciales en América Latina. Pero no queremos faltar al más elemental principio de honestidad con vosotros
. La verdad es que no tenemos la menor idea sobre cuál ha sido la causa.
 Así que...

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-No me acuerdo de haberte atendido nunca en mi consultorio, pero te recuerdo igual....de otro lado, aunque parezca imposible.

Su tono desgarrado atrajo al instante a los otros quienes cerraron el círculo.

 -¿...por qué imposible...? -dijo alguien

-Porque... -se sostuvo la cabeza con las manos-...porque es... sencillamente imposible que un personaje de mis fantasías aparezca aquí enfrente.

Manuel sonrió.

-Yo no soy ninguna fantasía, tengo madre... y hasta padrastro.

Vittorio miró hacia don Miguel buscando apoyo.

-Recuerda aquella conversación sobre el libro de Huxsley, bueno...

Don Miguel se le acercó más y de un modo extraño y hasta temeroso lo tomó la mano que tenía sobre el respaldo de la silla delantera.

-Y entonces lo hizo no más...!

Los otros no entendían nada.

-Sí, y en uno de esos lugares vi a este muchacho.

Ahora fue Manuel quien se arrimó.

-Ves? Ya estás empezando a conectarte...

Eso fue lo último inteligible de esa escena. A partir de ese momento se entretejen tantas líneas de pensamiento y especialmente tantas emociones sobresaltadas que sería imposible reproducirlas conservando el orden pero también las simultaneidades.
La reticencia de Vittorio Giorgionne se debía a la timidez de descubrir frente a otras personas algunas experiencias que, en perfecta concordancia con algunos derechos propios de un profesional de la salud mental... Es decir que había experimentado, sólo por curiosidad profesional, con sustancias psicoactivas y que... bueno que había tenido visiones de otros mundos y otros planos de la realidad. Pero eso era algo demasiado privado como para desparramarlo frente a aquella gente y por eso... En cambio con don Miguel...
Pero don Miguel seguía conmovido por la expresión "la segunda dimensión del tiempo" rescatada del pasado por este muchachito enigmático, que ahora parecía estar involucrado en alguna experiencia compartida con el Licenciado Giorgionne. Drogas por supuesto. Él no le había querido facilitar algunas sustancias...





Miguel, como buen anarquista era honesto.






viernes, junio 27, 2014

941. 1967 - 2006... Ja Ja

Vittorio captó el tono ligeramente burlón, desafiante tal vez, cosa que  le aumentó la curiosidad.

--Y eso del hacha celta... ¿Qué entendés vos por un hacha celta? Perdoname el tono inquisidor, pero fuiste vos quién las mencionó.
--Es cierto. Para mí las hachas celtas además de ser hachas usadas o hechas por los celtas para partir cráneos y cosas así, son otros objetos, poco parecidos a un hacha, aunque también antiguos y también atribuidos a los celtas, que tenían la particularidad de que si se les hacía girar en un sentido sobre una superficie, al cabo de un momento perdían el impulso y poco a poco comenzaban a girar en el sentido contrario. Usted mismo me lo explicó y me dijo que tenía una en su escritorio en Montevideo. Un regalo que le había traído de Europa un amigo viajero.
--Ahhhh... ¿Y cuando te dije eso, y dónde...?
--Bueno ja, me lo dijo en su consultorio de la Policlínica una vez que me hicieron ir para que me revisara y dijera si estaba loco o no.
--...mmm
--Esa vez dijo que estaba completamente cuerdo porque según vos locos son los que creen que su fantacía es la única verdadera... No se que quisiste decir con eso, pero... tal vez tu diagnóstico no fue certero...
--Estoy seguro de que nunca te atendí en mi consultorio.
--Es que no te acordás... Se suponía que a mi me había dado un ataque de epilepsia o algo así y además que pretendía haber estado en contacto con mi abuelo muerto, Abelardo, el mismo que era amigo de don Miguel.
--Ah, ya veo... ¿Y realmente creías estar en contacto con tu abuelo muerto?
--Ja ja, eso es lo más gracioso, vos me diste el alta sin que yo me desdijera de ninguna cosa... hasta te mostré los guijarros con los que me comunicaba con él... bailaban como las hachas celtas, pero eran muy pequeños y bailaban sin parar
--Te comunicabas a través de los guijarros...?
--Claro... usando una clave, como si fuera Morse... las variantes eran, si el guijarro giraba hacia la derecha o hacia la izquierda.
--¿Y el te contestaba...?
--Ël había inventado el juego y me lo había mandado de regalo.
--Desde el más allá?
--No, desde Guichón...pero eso sería muy largo de contar.
--Es que no entiendo... acaso él estaba muerto en Guichón?
--No. Estaba muerto, pero antes de morir vivió en Guichón y allí con un amigo llamado Bosco labraron esos guijarros y los convirtieron en transmisores de mensajes. Al morir dejó un juego de guijarros para que Bosco me los entregara. Y entonces ocurrió otra cosa graciosa Vittorio, que Bosco tenía mi misma edad ¡y estábamos en el año 1967! Ja ja. eso ocurrió un día del año 2006.

jueves, junio 26, 2014

940. Puta Madre


--Emmm... (silencio prolongado durante el cual Manuel se puso a mover un pié atrás y adelante como queriendo escarbar el piso a lo perro).
--Ehhh... (y a mirar el suelo como si se le hubiese caído algo)
--Esteee...( por fin levantó la vista. Parecía decidido y seguro)
--Mire don Miguel, por supuesto que me acuerdo de cuando iba de visita por la casa de mi abuelo. Me encantaba escuchar la conversación pero no entendía de qué hablaban. Solo recuerdo algunas palabras. Recuerdo claramente y repetido que... Bueno una frase que usted decía, le decía a mi abuelo con frecuencia que... algo así: "No Abelardo, con la Relatividad todo bien, pero esos de la Cuántica han de estar locos", je je, es lo único que recuerdo y todavía no entiendo bien a qué se refería.

Don Miguel se sacó los lentes y se secó los párpados con los dedos en un gesto característico. Levantó otra vez la cabeza y contraatacó;

--Noo, yo no dije eso nunca, muchacho, pero no importa... vayamos a mi pregunta y no te me escabullas: ¿Qué es eso de la segunda dimensión del tiempo?

Manuel parecía haberse acomodado a la situación.

--Algo que mi abuelo decía... que repetía.... era su dicho favorito. Si recibía una buena noticia exclamaba "¡La Segunda Dimensión del Tiempo!", y si se le caía algo, por ejemplo, y se rompía, en vez de decir "La Puta Madre", como decimos todos, decía eso...

Don Miguel se quedó un momento observándolo mientras su dedo índice subía y bajaba por su frente (tenía la cabeza otra vez baja), como haciendo rodar arriba  y abajo la pequeña pelotita de las ideas.

--No me digas que nunca le preguntaste por qué decía eso...
--... me acuerdo también que muchas veces ustedes se trenzaban con un montón de papeles y discutían. Que esto está mal, que esto está bien... y me daba cuenta de que algunas veces él le daba la razón y corregían las cosas que habían escrito en aquellos cuadernos gruesos y mugrientos.
--¿Pero le preguntaste, sí o no?

--Siii..., le pregunte....pero no entendí lo que me dijo.

El gesto defraudado de don Miguel fue lo suficientemente elocuente como para que la atención de Manuel pasara al segundo contrincante, es decir interlocutor, Vittorio Giorgionne, el licenciado en Psicología, que ardía de curiosidad por este personaje desconocido y sin embargo poseedor de información sobre su persona.

Vittorio se acercó una fila de sillas hasta quedar frente a Manuel y le hizo gesto de que se acercara.

--Parece que me conocés... pero yo no te recuerdo, perdoname... ¿Es que acaso hemos estado juntos en otro lugar...?

Manuel no debería haber contestado de la forma que lo hizo. Se salió completamente de libreto alterando el rumbo de esta historia cuando dijo divertidamente;

--Sí, claro... En otros lugares y otros tiempos... Nos conocimos mucho... Pero usted tal vez no lo recuerde, a todos se nos olvidan cosas

martes, junio 24, 2014

939. Un niño sentado en el suelo.

Manuel.exhaló un largo y sonoro suspiro. Era la única manera de resumir las múltiples explicaciones que a todo lo expuesto, a todo lo pensado, sospechado o temido, podría él darles, de no ser que no se atrevía a enfrentar las consecuencias. Tenía hecho un compromiso con la flaca, con la otra flaca, de mantenerse al margen de toda polémica para poder vivir tranquilos en este mundo y así poder darle un marco pacífico a la niñez de Ulyces, sin guerras ni demonios ni viajes en el tiempo. También exhalaba, con el aire del suspiro, las hondas dudas que sobre su propia cordura, ahora sí, abrigaba en ese dolor oscuro que sentía en el corazón. Además ahora estaba solo. En todas las anteriores encrucijadas,  a no ser en las primeras, había siempre contado con la compañía de su amada Magda, pero ahora...
Ahora no podía evadir algunas respuestas... Hizo fuerza y logró apenas una sonrisa.

-Pregunten de a uno por favor...

Don Miguel retomó con porfía.

Muchacho, hace un rato te escuchamos decir o preguntarte, luego de esa especie de desmayo que te sobrevino, si eso no estaría relacionado con "la famosa segunda dimensión del tiempo que decía tu abuelo". Bueno... Yo fui muy amigo de tu abuelo Abelardo... ahora que recuerdo nuestras largas conversaciones, te recuerdo también a vos, que solías andar por allí en los rincones de su laboratorio o taller, sentado en el suelo, rodeado de revistas que de a ratos leías, pero también, no me cabe duda, escuchando lo que se hablaba. Y de qué se hablaba siempre sino de ciencia?  De las teorías más avanzadas, aquellas que a mi, siendo de toda la vida un aficionado a la ciencia, me resultaban difíciles de comprender... Pero no a Abelardo. Él tenía una mente portentosa y no se acobardaba ante ninguna especulación por incomprensible que me pudiera parecer a mí... Recuerdo que en una de mis últimas visitas me estuvo reseñando su última teoría: La del Tiempo Multidimensional. Era según me dijo una continuación a un nivel lógico y matemático más profundo, de la conocida Teoría de la Relatividad de Einstein... Bien al escucharte hace un rato referirte a la segunda dimensión del tiempo de pronto me vi llevado hasta aquella tarde y llenado del mismo temor irracional ante lo desconocido... Pero el tiempo ha pasado y ahora... bueno, temo haber perdido la oportunidad de ampliar mi comprensión del Universo. Tal vez vos... Tal vez, aun siendo un niño, hayas guardado en tu memoria mucho más que yo... algún dato...  tal vez papeles de tu abuelo, fórmulas o conceptos... no se...

Dicho todo eso el viejo se calló pero sin dejar de taladrarle con la mirada debajo de aquella frente surcada de arrugas horizontales.