miércoles, noviembre 26, 2014

942. Drogas

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Podríamos explicar la laguna que se ha producido en nuestra comunicación apelando a tantas cosas como las tormentas solares, el acelerado cambio climático o las reiteradas elecciones presidenciales en América Latina. Pero no queremos faltar al más elemental principio de honestidad con vosotros
. La verdad es que no tenemos la menor idea sobre cuál ha sido la causa.
 Así que...

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-No me acuerdo de haberte atendido nunca en mi consultorio, pero te recuerdo igual....de otro lado, aunque parezca imposible.

Su tono desgarrado atrajo al instante a los otros quienes cerraron el círculo.

 -¿...por qué imposible...? -dijo alguien

-Porque... -se sostuvo la cabeza con las manos-...porque es... sencillamente imposible que un personaje de mis fantasías aparezca aquí enfrente.

Manuel sonrió.

-Yo no soy ninguna fantasía, tengo madre... y hasta padrastro.

Vittorio miró hacia don Miguel buscando apoyo.

-Recuerda aquella conversación sobre el libro de Huxsley, bueno...

Don Miguel se le acercó más y de un modo extraño y hasta temeroso lo tomó la mano que tenía sobre el respaldo de la silla delantera.

-Y entonces lo hizo no más...!

Los otros no entendían nada.

-Sí, y en uno de esos lugares vi a este muchacho.

Ahora fue Manuel quien se arrimó.

-Ves? Ya estás empezando a conectarte...

Eso fue lo último inteligible de esa escena. A partir de ese momento se entretejen tantas líneas de pensamiento y especialmente tantas emociones sobresaltadas que sería imposible reproducirlas conservando el orden pero también las simultaneidades.
La reticencia de Vittorio Giorgionne se debía a la timidez de descubrir frente a otras personas algunas experiencias que, en perfecta concordancia con algunos derechos propios de un profesional de la salud mental... Es decir que había experimentado, sólo por curiosidad profesional, con sustancias psicoactivas y que... bueno que había tenido visiones de otros mundos y otros planos de la realidad. Pero eso era algo demasiado privado como para desparramarlo frente a aquella gente y por eso... En cambio con don Miguel...
Pero don Miguel seguía conmovido por la expresión "la segunda dimensión del tiempo" rescatada del pasado por este muchachito enigmático, que ahora parecía estar involucrado en alguna experiencia compartida con el Licenciado Giorgionne. Drogas por supuesto. Él no le había querido facilitar algunas sustancias...





Miguel, como buen anarquista era honesto.






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