martes, mayo 05, 2015

951. Ulyces y la Tormenta


Y en eso unos relámpagos que iluminan los vidrios de la ventana mucho más que la pobre luz artificial. Ulyces levanta ahora los ojos de la comida y sonríe. Enseguida el estrépito del trueno sacudiendo las paredes. Ha caído un rayo cerca. Ulyces modera la sonrisa, mira al costado y un poco para atrás. Parece buscar el origen del zumbido del viento que se está levantando.

¿Querés ver la tormenta...? Vení vamos a verla-- le dice Magda al tiempo que le extiende la mano. El niño acepta.
Salen los tres por la puerta del frente y se detienen en la parte en que las copas de los árboles dejan libre un buen sector de cielo a la vista.
 Era toda una tormenta! con el brillo casi constante de los relámpagos se podían ver enormes nubes peleando con gigantes fuerzas en su interior. Imágenes apenas, de algo todavía más grande que no podemos percibir.
 Por eso, más vale dejarlo a la imaginación de cada uno y atender ahora a las reacciones de Ulyces frente a la tormenta.


domingo, mayo 03, 2015

950. Eses de vapor


 Así que nada! Porque fuera o no fuera este Ulyces su hijo propio en cambio para él el era su padre, sin lugar a dudas... Y además que... no podía mirarle sin quererle... como a un hijo. Lo estaba comprobando.

Se despidieron de Julieta con las debidas disculpas y entraron directamente a la cocina. (La metafísica cedía frente al estómago).

Panchos en cada plato arrimados a una montañita de puré de papas, para cada uno, por esta vez que el tiempo no ha alcanzado. Ulyces que insiste en mandarse puñados de puré con los dedos y La flaca que le muestra el tenedor y esconde la sonrisa. Las ramas de la Anacahuita que rozan los vidrios de la ventana movidas por el viento. La ollita de los panchos todavía sobre la garrafa, dejando subir unas leves eses de vapor y la luz... La amarillenta luz de la lamparilla revotando en las paredes y llenando, tal vez ella, todo el ambiente de un contenido espeso, como si fuese una vibración que los abarcara a los tres y a las paredes amarillentas y a la rama de la Anacahuita que vuelve a rozar los vidrios de la ventana

viernes, mayo 01, 2015

949. El Extranjero

Si se nos permite, trataremos de traducir a palabras humanas parte del flujo de imágenes y emociones que comenzaron a circular por la mente de Manuel.
  Verlo así de cerca a Ulyces le resultaba similar a verse espejado no sólo en lo visual sino en todo sentido. Individuo humano, individuo. Cosa misteriosa que administra millones de experiencias memorizadas después de vividas. Tierna cosa vulnerable y sensitiva... pero distinta. Cada uno, una persona distinta... y sin embargo parecida...!
Ulyces, distinto. Distinto origen y circunstancias posteriores. No era hijo de una hipie con un padre desconocido. En cambio de un par de flacos medio delirantes en cuyos ojos todavía tiembla el terror de algo que no se habla. Algo que habría ocurrido en el pasado de sus vidas...

Lo volvió a sacudir como para convencerse de tenerle entre las manos.

¿De cual Ulyces se trataba?

Se suponía que el recién llegado a este mundo era él y no los otros... que habrían permanecido... ignorantes de todas sus peripecias... y tal vez... habiendo vivido todos los últimos años en la monotonía de sus vidas pueblerinas. ¡Él, era el extranjero!
Asi que...




miércoles, abril 29, 2015

948. Julieta y Ulyces

 Pero ya estamos viendo la imagen, allá en lo alto de la cuadra última, apenas iluminados por el farol de la esquina, de ellos dos con su paso lento que se podía escuchar en el silencio, que de pronto se ha hecho... Escuchar se dice, el apenas sonido de los varios granitos de asfalto que se pegaban a las suelas y se caían después... En el silencio.
Y la imagen tal cual la pudieron ver ellos a medida que se iban acercando de vuelta al hogar. Pero que al parecer no vieron. Es decir que no vieron que frente al portoncito de la casa había una moto y dos bultos humanos de diferente tamaño

¡¡Eran Julieta y Ulyces!!

Salieron corriendo hacia ellos pero de forma muy desorganizada, como a los tropezones, por la sorpresa y la oscuridad.  También por el estado mental en que se encontraban consumidos por razonamientos circulares y eternos.

Pero estaba bien claro que se habían olvidado de ir a recoger a Ulyces de casa de Julieta al termino de la famosa reunión! Hasta Manuel lo reconoció, apesadumbrado, pero sin dejar de observar que en este caso las memorias de ellos dos coincidían.

(se ha de tratar de dos mundos muy parecidos, muy cercanos... podrían existir saltos al azar?)

Manuel se arrodilló en el pasto para besar las mejillas de Ulyces y después quedarse observándole de cerca varios segundos...






viernes, abril 24, 2015

947. Una mente enferma


 De la garganta de Magdalena surgió un ruido extraño, como que se hubiese atragantado con su propia lengua.

No se podía ver en la penumbra del callejón aquél, cual fuera la expresión del rostro de la muchacha, pero, podemos conjeturar que la vuelta del tema del otro mundo no le hubiera resultado estimulante... Es que ella creía honestamente que Manuel estaba delirando, entrando en un estado de confución mental, desorientación, en fin... por momentos parecía loco...

Con lo que quedaba planteado el problema de saber quién es el loco en cada caso. Si todo lo que hemos venido contando a lo largo de esta historia es más o menos verdadero, o, por el contrario, y como piensa Magdalena, simplemente Manuel está medio loco, las cosas son como ella las ve, y por lo tanto nosotros no existimos, ni nunca hemos escrito ni un sólo capítulos de esta apacionante historia, ni nos hemos esforzado para volverla inteligible para la especie humana...
Pura imaginación de una mente enferma