miércoles, mayo 09, 2012

887. Un Amigo

  Arrancó Regules torciendo el rostro como pretendiendo querer hablar sólo con las personas importantes y que Manuel y el Cholo no escucharan. Porque Manuel era un caso típico de daño neuronal producido por la pasta base de cocaína. Escaso sentido de la realidad, pensamiento mágico y paranoide, incapacidad para cualquier tipo de razonamiento lógico.

-Pongámoslo a prueba-, interrumpió Ernesto, -Decime Manuel, por qué te parece que Dengue se ha vuelto adicto a la pasta?

A Manuel la pregunta le pareció demasiado boluda, pero, en la situación del momento prefirió resignarse a contestar.

-Por haber perdido el entusiasmo por la vida. Le ha tocado un papel... Tal vez los amigos no supimos entender que nos necesitaba tanto... -Y al terminar bajó el volumen de la voz y la mirada porque estaba viendo la expresión de unos días antes cuando Dengue repitiera la palabra amigo, varias veces mirándole a los ojos con desesperación. Y es que recién ahora lo entendía, Dengue no había sido nunca tenido por un verdadero amigo sino tan sólo como un desgraciado por el cual se siente compasión. ¡Pero era un verdadero amigo! como el otro Dengue lo había demostrado en las lides de la Revolución Anarquista, (no mencionar nada de esto frente a las autoridades), un verdadero amigo con todo, con el corazón y la cabeza. La puta madre por qué uno entenderá las cosas cuando ya es demasiado tarde?

Dengue levantó en el momento de silencio una ceja, y miró desde su posición encorvada y hasta un poco simiesca la figura de Manuel. Su rostro hizo una mueca parecida a una sonrisa para después decir algo así como:

-Anuel, amistá. Amistá Anuel

Y con la mano levantada hizo unos movimientos en el aire como de un ave volando o de una hoja cayendo de la rama...
Ahora cierra la boca y hace fuerza por pronunciar un nuevo sonido desde los labios... Lo está consiguiendo...

-Bbbolaas-, dice por fin, con los ojos desorbitados fijos en Manuel, mientras ya estalla en una estruendosa carcajada con la que termina de perder el equilibrio y da con sus huesos en el suelo.

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lunes, mayo 07, 2012

886. Claro que fracasaron.

Enseguida fue empezado a tratar como el loco de la cornisa que se tira y no se tira. Frases envolventes de suave textura y evidente raciocinio correcto pero sin parecer imperativas. Salvo las actitudes del Cholo y del Dr. Regules quienes, ambos estáticos, demostraban sentimientos antípodas. El Cholo expresaba grata sorpresa en el brillo de su mirada, pero el Dr. Regules, tal vez con idéntico brillo sin embargo expresaba toda la contrariedad de encontrarse de pronto en una situación incómoda. Muy incómoda.

Para peor a Manuel se le ocurrió seguir hablando. Que fue decir que aquel sujeto que tenían adelante, que parecía un pacífico ciudadano, era sin embargo miembro de una especie de escuadrón clandestino que andaba raptando gente por sospechas de ser gentes de otros mundos. Ellos lo creían.

-A mi me tuvieron raptado y ese tipo me interrogó.

La actitud correcta para Regules y para este caso, hubiese sido la de dejar pasar la perorata en silencio aunque con expresión de sorpresa. Pero no. A Regules el campo se le hizo orégano y por eso quiso ir un paso más allá dando a entender con palabras ambiguas y cargadas de una falsa dulzura, que Manuel había sido uno de los casos más difíciles que se le hubiera presentado en su carrera profesional. Un verdadero fracaso.

-Claro que fracasaron. ¡Me escapé!

Cholo estaba atento.

-Pero Manuel vos no estuviste internado acá¡

-Cuando me raptaron me escapé. Después que éste me interrogó tratando de averiguar si yo era un alienígena.

El Dr. se empezó a poner nervioso

La cabeza chata, tipo caballo de ajedrez, del alcalde fue hacia un lado y otro tratando de entender algo observando las expresiones de todos y especialmente de los contendores. El era la autoridad en ese momento, aunque muy civil y democrática. Pero la autoridad de algún modo. Por lo que veía en el asunto se entrecruzaban distintas competencias e implicaciones. En primer lugar una denuncia penal hecha de forma verbal frente a varios testigos ajenos al aparato policial o judicial. En segundo, una declaración de insanía hecha fuera de la consulta médica o profesional psicológica por una persona idónea en tratamientos antidrogas, pero no profesional. Y en tercer lugar él había sentido rumores de que estuviese actuando una secta.clandestina.

-Escuchemos a ambas partes. Y ustedes traten de explicarnos un poco de qué se trata

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sábado, mayo 05, 2012

885. Dengue se va conmigo

  Manuel  iba mirando la espalda de Dengue, quién a pesar de todo caminaba hasta con energía sobre el pedregullo  demasiado grueso y suelto como para avanzar derecho. Pero la cabeza gacha, puesta en horizontal como un ariete para envestir al destino. Lo menos que precisaría. Tal vez adivinando  las borrosas marcas entre los pedruscos de los anteriores desgraciados que habían entrado a los galpones.

Al ingresar se encontraron con el Dr. Regules que venía a recibirles, o al menos recibir al alcalde y al concejal, con los que había estado hablando por teléfono. Pero cuando Regules pronunció el saludo, aquel tono de voz aceitosa y cavernaria hizo que la persona de Manuel volviera abruptamente de su éxtasis filosófico a la tierra. Aquello era, aquello era.... demasiado parecido a aquello otro... Porque aunque parezca un recurso ya gastado por las películas del montón, literalmente Manuel reconoció la voz sin reconocer a quien pertenecía. Por un instante, porque al siguiente vio ante sus ojos esa misma cabeza salvo que cubierta por una inocente capucha de lienzo. ¡Era el interrogador del día del rapto!

Saltó hacia adelante y su paró justo adelante de Dengue antes de que el Médico llegara a él. Todos se detuvieron. El Cholo vino a ver de cerca que le pasaba a Manuel y por qué miraba así, en actitud desafiante a los otros, al tiempo que les decía que Dengue no se queda acá.

(estaría loco?) O tal vez también él habría hecho todo el viaje revolviéndose de tripas.

El brazo derecho de Ernesto, justo a su izquierda, se comenzó a mover para sacar al impertinente del camino, pero por algo se detuvo. El alcalde en cámara lento paseo su rostro repetido con similares intenciones sin llegar a tomar a Manuel por un hombro. Por indecisión y no por blandura.

El tiempo entonces vuelve a su ritmo normal  y vemos como escena detenida a Manuel parado de piernas y brazos abiertos, delante de Dengue, y los otros en abanico, semi agachados pero completamente estáticos  mientras el tiempo externo sigue pasando. (después la tira se recortará para que encaje en los tiempos).

Escena obvia.

-Dengue se va conmigo. Yo aquí no lo dejo,


                                                                                                                                                               

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viernes, mayo 04, 2012

884. Topus Uranus

Tal vez no importara la denominación cuando en el fondo, distintas maneras de presentar el problema terminan  mostrando que las ideas y las cosas se juntan en un punto. Aunque ese punto se encuentre mucho más allá de cualquier horizonte posible.
Podemos pensar -pensó Manuel-. que toda cosa material esté formada por un conjunto muy apretado de pensamientos complejos. Una madeja en la que uno o muchos hilos se empeñan en apretarse unos a otros alrededor de un centro. Cada partícula un ovillo de pensamientos entrelazados. Números, ecuaciones y conceptos que determinan en conjunto un montón de características, como la posición en el espacio, velocidad y la energía. Si se trata de algo material o de una idea primaria que tal vez vaya a terminar formando parte de un poema, o de la estructura aparente de un universo, o de...

Pero el viaje terminaba. Ya las cuatro puertas del auto mostraban a pocos metros, de uno y otro lado, cuatro barracones recientemente encalados al modo militar, alrededor de un espacio central más desolado que el oscuro pedregullo conque lo habían cubierto recientemente.
A Dengue le encaminaron adelante de todos, como si fuera un reo camino a su cadalso, tan resignado parecía, Atrás ellos, queriendo convencerse de que todo era por su bien. No siendo fácil.

Ernesto recordando la conversación que había mantenido con ese  entusiasta Dr. Regules quien sin embargo le confesara la baja taza de recuperación total entre sus ex-pacientes.
-Se trata de una enfermedad de la Sociedad en su conjunto. Ellos no son más que la punta del iceberg.-

El Alcalde calculando que en quince minutos podrían haber terminado con este enojoso asunto y ponerse en camino de vuelta con cierta posibilidad de llegar a esa puta reunión con los del Rótary Club. Hubiese preferido dedicarle ese  tiempo a que alguien le explicara qué mierda tienen en la cabeza los jóvenes de ahora que en lo único que piensan es en evadirse de la realidad.

El Cholo contrariado consigo mismo, con todos los otros y el mundo. Hasta con Manuel, quien le parecía completamente abstraído de la situación, navegando sin velas por las alturas del topus uranus, y sin ayudarle a decidir si lo que estaban haciendo con su amigo era lo correcto. Acaso alguno de todo Lagomar había ignorado el tipo de vida que esos roñosos le hacían vivir al muchacho? Tampoco él mismo lo había ignorado... ni Manuel.

El Dengue iba callado.
                                                                                                                                                                          
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martes, mayo 01, 2012

883. El Castillo de Peñalba

                                                                                                                                                                          Porque Manuel alguna vez había concurrido a las clases de filosofía del "loco Peñalba", el profe caído al liceo de Lagomar como meteorito consumiéndose en su fuego. Y aunque no habían sido muchas clases, sí las suficientes como para que tres o cuatro muchachos comenzaran a darse cuenta de que tenían un cerebro dentro de la cabeza. ¡El loco Peñalba! ¿Qué habría sido de su vida? Sus finos pantalones de pana color habano. Su paraguas negro que no habría ni bajo un chaparrón. Su flacura...
votarClaro que a Manuel nada le podía resultar demasiado estrafalario después de tanto escuchar, desde la infancia a su abuelo Abelardo explicando la "dualidad onda partícula" o "qué vendría a ser una singularidad desnuda", así como tantos temas que poco a poco se habían ido borrando de su memoria.

Pero al loco, mal que le molestara a Fagundez, el director del Liceo, no le interesaba demasiado la estructura material ni inmaterial del Universo. Le interesaba encontrar la raíz del razonamiento puro. Las bases elementales desde las cuales levantar, si es que eso fuera posible, el edificio entero de toda sabiduría futura.}
 Ja ja, como alguien llegó a decir, haciendo mofa del pobre flaco que ningún mal había hecho ni pensaba hacer. Él simplemente pensaba, tratando de hacerlo bien, sin confusos conceptos que pretenden decir cualquier cosa a que a vos se te ocurra. Creía, al parecer, que era posible encontrar piedras fundamentales del pensamiento, que se pudieran encimar a otras similares para ir levantando los muros del edificio. Su castillo ideal.
Ni por un momento a Peñalba se le hubiese ocurrido que el pensamiento pudiera ser en  algo parecido a la materia. Cosa que a Manuel sí, especialmente después de tantas veces que había dialogado con las bolas, llegando a presentir que aquel conjunto de alambres y  papeles, que obedecía a sus órdenes mentales, tenía a su vez, también conciencia. Una conciencia callada. pero poderosa, como quedó probado cuando se lanzaron los primeros  pensamiento contra el enemigo, transformados ipso facto en sus contenidos pero de materia palpable. Nada se puede transformar en algo que es completamente distinto

-Pensábamos en mierda y una verdadera cagada caía sobre las blancas alas de los ángeles.

¿Sería otra dualidad como la de onda y partícula?

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        Multiverso