jueves, mayo 07, 2015

952. Aquellos...

Se lo ve vibrar en la misma frecuencia que la propia tormenta. A cada relámpago que que viborea entre las nubes altas su cuerpo sigue, se tensa vibrante y su mirada de éxtasis parece también salírsele de la cara. Pero no es una alegría común, una diversión apenas, no, el niño vibra todo, por fuera pero también por dentro. Algo gozoso.
Manuel y Magda le observan desde distintos puntos de vista (por supuesto). Magda reconfortada con la vida al ver a su hijito tan entusiasmado con las fuerzas de la naturaleza. Manuel creyendo ver en aquella muestra de valentía temeraria... (Un niño común le tiene miedo a las tormentas)... una señal posible de tratarse de un cachorro de humano transdimensional, por decirlo de alguna manera... Fue entonces  que de pronto se sintió perdido. Nunca más podría volver a encontrarse con sus verdaderos seres queridos!
Aquellos...


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