martes, mayo 06, 2014

931. La Naturaleza Humana

Pero Manuel no llegó a escuchar ni el comienzo de la exposición que enseguida don Miguel comenzó a desarrollar con su voz cascada; antes sus ojos se llenaron de luz blanca y los oídos de un blanco silencio dentro del que apenas se escuchaban, al modo del canto de pequeños grillos, el simple crepitar de las diminutas moléculas del aire. Sólo su pensamiento, dislocado de cualquier localidad o tiempo, continuaba revisando recuerdos confusos entremezclados con varias preguntas sin respuesta. ¿En cual de los mundos conocidos se encontraba...? ¿Serían aquellos amigos, hasta unos momentos antes presentes, los mismos conque había compartido aquella aventura, que creía recordar, en la que habían todos estado tratando de sacar del cuerpo de Dengue al segundo Dengue, que por extrañas razones allí se había metido en su huida precipitada...?
¿O no?
¿O todo no había sido más que un sueño del que por último terminara despertando meses después, una límpida mañana de otoño, frente a su casa, mirando al sur, conciente apenas de seguir siendo el mismo jardinero de Lagomar, junto  a la flaca Magda, su compañera, a la que nunca terminaría de querer lo suficiente.
Todo le pareció absurdo. Tanto más esa luz blanca que le rodeaba y ese silencio blanco que le hacía flotar en una nada sin tiempo.

Pero la reunión había continuado sin que nadie se diera cuenta de lo que le ocurría a Manuel. Don Miguel se explayaba en razones y fundamentos que le hacían considerarse un anarquista, pero además... Sobre la posible posibilidad de que algún día el hombre se hiciese capaz de vivir libremente sin que nadie le gobernase. En esto reconoció como paradoja que quienes en un momento fueran incapaces de vivir en libertad pudieran en un momento decidirse a intentarlo junto a otros semejantes, y que al intentarlo, lo imposible se volviera posible.
Todo lo remató muy seriamente como un profesor que expresa un axioma para que los alumnos lo puedan memorizar:
"La Naturaleza  Humana sólo es rígida en lo tocante a adaptarse siempre a las condiciones de vida que se le presentan. "

Agregando que si hemos sido capaces de adaptarnos a vivir como esclavos, sobre los hielos del ártico o las selvas tropicales, en estados teocráticos, bajo el feudalismo,.el imperialismo colonial, el supuesto socialismo soviético, el inhumano capitalismo moderno o las hordas guerreras de los mogoles y tantas variantes de todas esas cosas ... sociedades basadas en el intercambio de regalos o en las creencias más increíbles... ¿Por qué no vamos a ser capaces de adaptarnos a vivir en completa libertad?

Fue más o menos a esa altura del discurso que Manuel, que se había mantenido normalmente vertical, aunque un tanto pálido, aflojó las piernas y cayó, sin pedir permiso sobre la pequeña mesa que en el medio de aquel espacio central había colocado Cholo con algunas hojas de papel y otras tantas biromes.
                      






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